Aduriz, que contó el año del crimen de Fernando Báez Sosa que había dialogado con Graciela Sosa y Silvino Báez, siguió en cuanto al juicio: “Es una de las situaciones más revictimizantes, si no la más cruel, que puede vivir un ser humano. Y aunque se logre justicia, los hijos no vuelven”.
Entonces, en ese momento, la madre de la estudiante asesinada por el portero de su edificio, Jorge Mangeri, condenado a prisión perpetua, envió apoyo a los Báez Sosa en esta instancia que les toca atravesar, mientras pasan por los tribunales testigos del hecho, hoy en el cuarto día de audiencias.
“Solo le ruego a Dios que en este penar, Graciela y Silvino tengan la fortaleza para transitarla. Como tantos otros padres. Y como tantos otros que ni siquiera llegan a esta instancia, o llegan y no tienen justicia”, cerró Aduriz.
En 2020, la mujer contó que se había comunicado con la mamá y el papá de Báez Sosa. “No tienen odio, por eso también me identifiqué con ellos. Tuvimos una conversación bastante larga y una de las cosas que me preguntó Graciela fue ‘¿cómo se sigue?’”, reveló entonces y expresó: “Uno piensa que está loco al principio, empiezan las dudas. La primera es ‘¿y si yo hubiera ido?’, ‘¿y si hubiera estado?’, el ‘y si’ es terrible. Imaginate que cuando tiene un grado de fiebre ya te preocupás, cuando te lo matan te persigue esa pregunta”.
En tanto, en esta cuarta jornada de juicio declararán en Dolores: efectivos policiales que participaron del Operativo Sol ese verano y que llegaron al lugar del asesinato de Fernando minutos después del ataque; Virginia Luz Pérez Antonelli, la joven turista que le practicó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) a la víctima; testigos oculares de la golpiza; un taxista; una joven que estaba en un bar ubicado junto a Le Brique; y el trabajador de un kiosco cercano al lugar del crimen.