País
Viernes 24 de Agosto de 2018

Hay un cura mendocino implicado en los casos de pedofilia de Pensilvania

Se trata de Carlos Urrutigoity, un religioso de 54 años que ha sido señalado en múltiples oportunidades por su comportamiento.

Tras las denuncias de violación en el Instituto Próvolo de Luján, los casos de Irlanda, Chile y Pensilvania que tienen a sacerdotes como protagonistas de abusos sexuales a menores, nuevamente ponen a Mendoza en la mira.

En esta oportunidad, un cura nacido en la provincia, según publica el diario La Nación, es nombrado en la página 880 de un informe que la Corte Suprema de Pensilvania dio a conocer con el listado de 300 religiosos que habrían participado de crímenes contra la integridad sexual de los menores.

Carlos Urrutigoity tiene 54 años y ha sido señalado en múltiples oportunidades por su comportamiento. La misma publicación indica que este hombre nunca ejerció el sacerdocio en Argentina.

El caso en el estado norteamericano por el cual se incorpora en este informe data del testimonio de un adolescente ante la justicia en 2003. La declaración se retrotrae a 1999, cuando la presunta víctima se encontraba en su segundo año en la Sociedad de San Juan, un grupo católico que dependía de la diócesis de Scranton, en Pensilvania, donde participaba de los campamentos y debates sobre la fe. Allí conoció al cura mendocino, que pronto se convirtió en su guía.

En esa misma declaración, el joven recordó que el sacerdote le propuso dormir juntos y que cuando él lo rechazó, el cura, enojado, le contestó que se debía a "una mala relación con su padre". Las insinuaciones siguieron hasta que no hubo más dudas: una noche se despertó con la mano del sacerdote sobre sus genitales.

Cuando el joven y sus padres hicieron la denuncia el delito había prescripto pero en un acuerdo extrajudicial el obispado terminó pagándoles 380.000 dólares.

Urrutigoity también aparece mencionado como uno de los curas pedófilos al final de la película Spotlight, que cuenta la investigación periodística que destapó los abusos en Boston.

El matutino porteño indica que fue por orden del Papa que, en 2015, Urrutigoity fue trasladado de su último destino, en Paraguay. A pesar del desplazamiento, el cura no recibió hasta el momento ningún tipo de sanción, y hoy reparte su tiempo entre Mendoza, donde vive, y sus estudios en Buenos Aires.

El hermano de Urrutigoity se comunicó con el diario porteño y señaló: "No ha sido condenado ni sancionado, ni por la justicia norteamericana, la paraguaya o por la canónica. En la Iglesia no hubo, tampoco, ningún proceso canónico formal que pudiera resultar en sanciones eclesiásticas. Tampoco hubo acusación de abuso sexual a menores".

Fuente: Diario UNO de Mendoza