En la previa del dato, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que espera una inflación de julio dentro de un rango de entre 1,9% y 2,3%. Durante una presentación en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el funcionario sostuvo que el proceso de desaceleración de los precios seguirá avanzando. “Da entre 1,9 y 2,3 por ciento: estará más o menos por ahí, seguramente”, afirmó sobre el IPC. Además, Caputo ratificó la estrategia económica oficial al señalar que “seguimos profundizando el proceso de desinflación” y aseguró que, con la política fiscal y monetaria actual, “inevitablemente vamos a converger a una inflación internacional”.
El dato de julio tendrá una doble lectura. No solo importará si el índice general queda por encima o por debajo del 2%, sino también qué sucede con la inflación núcleo y con alimentos, dos componentes fundamentales para evaluar la velocidad del proceso de desinflación.
Qué espera el REM para la inflación de julio
Una de las principales referencias antes del dato oficial es el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. El consenso de consultoras y entidades financieras mantuvo su estimación de una inflación del 2% para julio, apenas por encima del registro de junio.
El denominado Top 10, que reúne a los participantes con mayor precisión en sus pronósticos, fue algo más optimista: proyectó una inflación de 1,9%, una décima por debajo de la estimación general y exactamente en línea con el dato del mes anterior.
Además, el REM espera que la inflación núcleo se ubique en 1,8%, por debajo del índice general. De confirmarse, sería el segundo mes consecutivo con una núcleo inferior al 2%, aunque implicaría una aceleración frente al 1,6% registrado en junio.
Más allá de julio, las expectativas todavía contemplan una continuidad del proceso de desinflación durante el segundo semestre. Los analistas proyectaron una inflación de 29,8% para todo 2026, por debajo del 30%.
El 2,9% de CABA encendió las alertas, pero hay diferencias con el IPC nacional
La principal señal de cautela apareció con el dato de la Ciudad de Buenos Aires, donde la inflación se aceleró con fuerza desde el 1,8% de junio hasta el 2,9% en julio. Sin embargo, los analistas advierten que el registro porteño no debería trasladarse mecánicamente al IPC nacional debido a las diferencias en la composición y ponderación de ambas canastas.
Un informe de Adcap, elaborado por Federico Filippini, Javier Casabal y Valentín Gómez García, mantuvo su previsión de 1,9% para julio a nivel nacional, aunque reconoció mayores riesgos al alza.
En CABA, la inflación de bienes fue de 1,4%, mientras que los servicios aumentaron 3,8% y explicaron buena parte de la aceleración. A su vez, los precios estacionales se dispararon 10,9%, los regulados aumentaron 3% y la inflación núcleo fue del 2,2%. El fuerte movimiento de los estacionales estuvo relacionado principalmente con las vacaciones de invierno. Hoteles aumentó 29,1%; paquetes turísticos, 26%; y pasajes aéreos, 21,7%.
El punto es que estos componentes vinculados con el turismo y los servicios tienen una ponderación mayor en el IPC porteño que en el índice nacional, por lo que su incidencia sobre el dato que publicará el INDEC debería ser menor.
Un análisis de PXQ también puso el foco en esta diferencia. Según la consultora, el 2,9% de CABA puede convivir con una inflación nacional cercana al 2%.
PXQ estimó que, si a nivel nacional se replicaran las variaciones porteñas de alquileres de vivienda (+1,8%), alojamiento (+29,1%), paquetes turísticos (+26%) y transporte aéreo (+21,7%), las distintas ponderaciones harían que el IPC nacional resultara aproximadamente 0,9 puntos porcentuales menor.
En la Ciudad, además, cuatro divisiones explicaron poco más del 60% de la variación mensual: Restaurantes y hoteles, Vivienda, Recreación y cultura y Transporte. Todas estuvieron atravesadas, en mayor o menor medida, por componentes estacionales, turísticos o regulados.
Por eso, más que el 2,9% porteño en sí mismo, los analistas mirarán qué ocurrió con los componentes que tienen mayor peso en la canasta nacional.
Alimentos, la gran incógnita del dato de inflación
En ese sentido, Alimentos y bebidas no alcohólicas aparece como una de las principales claves para este jueves, debido a que representa casi el 30% de la canasta utilizada por el INDEC.
En junio, el rubro había sido determinante para que la inflación perforara el 2%, al registrar un incremento de apenas 1,3%. En CABA, en cambio, los alimentos aumentaron 1,9% durante julio, con una fuerte presión de Verduras, tubérculos y legumbres, que avanzaron 9%.
El análisis de sensibilidad de PXQ muestra hasta qué punto este componente puede terminar inclinando el resultado. Si los alimentos registraran una variación cercana al 1,3% a nivel nacional, el IPC podría ubicarse en un rango de 1,8% a 2,1%. Pero con un aumento en torno al 1,6%, el índice podría dirigirse hacia la zona del 2,3%. De esta manera, el comportamiento de los alimentos puede terminar definiendo de qué lado del 2% queda la inflación de julio.