País
Domingo 23 de Septiembre de 2018

Esperan que la recesión tenga un piso en marzo y ahora Macri tiene expectativas de reelección

Con un dólar más tranquilo, el Gobierno ve chances de repetir la recuperación de 2017. Será clave para enfrentar las elecciones.


No todo está perdido ni mucho menos. Ésa es la evaluación que hace el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y es lo que buscó transmitirle durante la semana a Mauricio Macri. La posibilidad de reelección está muy atada a la suerte de la economía y por eso se siguen los indicadores casi minuto a minuto.


El presidente arranca su gira en Nueva York para hablar en la asamblea general de la ONU, pero el verdadero propósito es otro: consolidar la notable mejora de los indicadores financieros de las últimas jornadas a partir del contacto directo con grandes inversores.



El equipo económico considera que las chances de revertir el duro impacto generado por la devaluación es absolutamente posible. Sin embargo, aún quedan muchos meses por delante que serán duros. Ahora es cuando más se empiezan a sentir los efectos de la gran devaluación y las dos corridas cambiarias. En septiembre la inflación se ubicará por encima del 6% y se mantendrá en niveles altos en octubre y noviembre. El impacto sobre el bolsillo ya se está sintiendo y se profundizará en los próximos meses.



Esta semana el Gobierno deberá enfrentar otro trago amargo. El jueves el Indec divulgará los datos de pobreza e indigencia del primer semestre. Podrían reflejar los primeros efectos de la devaluación y el salto inflacionario sobre los ingresos familiares, aunque lo peor todavía no estará reflejado en este índice.



Aún en medio de la dura estanflación que atraviesa la actividad, el tipo de cambio flexible sí ayudó a amortiguar los efectos de la crisis. "Si hubierámos tenido un dólar fijo como otras veces la caída hubiera sido mucho peor y los efectos sobre el sistema financiero mucho más duros", aseguró a Infobae una alta fuente de Hacienda. El aumento del tipo de cambio real permitirá recaudar más vía retenciones y tratar de llegar al déficit cero el año próximo.




La ansiedad por estas horas en Casa Rosada es entender si hay posibilidad de empezar a ver señales económicas favorables el año próximo. Nadie ganó en la Argentina una elección presidencial con la economía en caída. Carlos Menem consiguió la reelección en 1995 dejando atrás la crisis del Tequila y en medio de una fuerte repunte de la actividad. Raúl Alfonsín años antes perdió una elección legislativa clave en 1987 por una economía jaqueada por la inflación y el déficit. En 2007 y 2011 Cristina Kirchner ganó por amplio margen, con una actividad en franca expansión, aunque con desequilibrios crecientes (a los cinco días de su reelección impuso el cepo cambiario).


Con estos antecedentes, está claro que el voto pasa mucho más por la situación del bolsillo que por cuestiones ideológicas. El tema es: ¿hasta qué punto se podrá dar verdaderamente la reactivación?



La apuesta es obviamente repetir el "milagro" de 2017. El año pasado la economía venía muy golpeada por la devaluación y caída de la actividad del 2016, pero a partir de mayo-junio comenzó una recuperación que se volvió mucho más sólida en el segundo semestre. Para octubre, la expansión ya era muy sólida, impulsada por el aumento del fconsumo, un dólar atrasado y fuerte impulso a la obra pública. El resultado ya es conocido: el candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, le ganó a Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires.


¿Cuál es la chance de una recuperación firme de la economía el año próximo? Por lo pronto, en la última semana se dio el primer paso hacia ese objetivo, que hoy luce muy lejano. La caída del dólar de $ 40 a $ 38 es un dato auspicioso. Reflejó una menor desconfianza de los inversores, pero generó otro efecto favorable: una notoria baja de la tasa de interés de los bonos en pesos. Las Lecap colocadas al 50% por el Tesoro habían bajado ya al 43% por la fuerte demanda del mercado. Esto preanuncia que también estaría cercana la baja del costo del dinero para que las empresas puedan financiarse a corto plazo, ya sea con emisión de fideicomisos o vía descuento de cheques.



La profundización de la recesión que arrancó en el segundo trimestre del año, con una caída superior al 5% interanual, será mucho más fuerte en estos meses. El derrumbe del campo explicó el freno de la actividad a partir de abril, pero ahora el principal impacto es la baja del consumo, es decir la caída del poder adquisitivo. Este derrape continuará hasta fin de año y se prolongará hasta el primer trimestre del 2019.


Pero a partir de allí la expectativa es que se produzca un repunte, primero por la mejor cosecha del campo, asumiendo que quedó atrás la sequía. Y más adelante un dólar más estable y la inflación decreciente ayudarían a que mejore el consumo. Si bien en el Presupuesto 2019 figura una caída de 0,5% del PBI, en realidad serían dos "años" distintos: uno con caída hasta marzo, pero luego una recuperación mucho más vigorosa. De acuerdo con los cálculos de Dujovne, la expansión económica podría superar incluso el 5% interanual a fines del año próximo.




El objetivo para el 2019 de máxima es, por lo tanto, repetir el 2017: un arranque flojo, que arrastra la recesión del año anterior. Pero después llegaría la mejora de la mano principalmente del campo, un repunte de la demanda interna y la obra pública, que mezclará obras del Gobierno, con el nuevo programa de concesiones viales de parte de privados y lo que aporten las provincias.


El respaldo que otorgue el FMI a la Argentina en el nuevo acuerdo será un dato clave de esta semana para seguir con la buena senda de recuperación financiera. En los pasillos de Hacienda reconocen que la cifra final será "por lo menos" de USD 70.000 millones, incluyendo obviamente los USD 15.000 millones ya desembolsados. El monto permitirá cubrir no sólo los vencimientos del año próximo, sino además dejar un buen "paraguas" para el Gobierno que asuma en 2020. (Infobae).



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