País
Martes 09 de Abril de 2019

El tremendo relato de un joven abusado sexualmente por dos monjes

La víctima de 27 años denunció los reiterados abusos que padeció desde los 17 años cuando vivía en el Monasterio.

"Me hablaba durante horas todos los días. Me decía que lo tenía que dejar entrar en mi corazón y que si no lo hacía no iba a poder sanar las partes de mi corazón que estaban podridas", era lo que le decía el monje Oscar Portillo a Nicolás Bustos Norton, quien denunció que fue abusado sexualmente en el Monasterio Cristo Orante, en el Valle de Uco.


La víctima tiene 27 años, está alejado de la Iglesia aunque no de Dios, y en pareja con una chica. Fue quien denunció los reiterados abusos sexuales que sufrió desde los 17 a los 24 años, cuando vivía en el Monasterio.


"Creo que sigo vivo porque quiero justicia, quiero que esto se sepa y no pase más", dijo Nicolás.


El joven ingresó en el Moncasterio en 2009 para dedicar su vida a Dios: "Para mí, esa era la vida más perfecta. Hoy estoy decepcionado de la Iglesia, no de Dios".



Antes de vivir en el Monasterio, Nicolás residía con su familia en Capital, por donde Roqué lo pasaba a buscar cuando viajaba a la ciudad. Le decía que quería hablar de la vida monástica, pero "en esos viajes intentó tocarme y hasta me quiso dar un beso. La situación fue empeorando paulatinamente".




Por su parte, Oscar Portillo "me hablaba durante horas todos los días. Me decía que lo tenía que dejar entrar en mi corazón y que si no lo hacía no iba a poder sanar las partes de mi corazón que estaban podridas".




Los abusos por parte de Portillo habrían comenzado cuando el monje se obsesionó con la idea de que Nicolás se había enamorado de él: "Empezó con el planteo de si alguna vez me había fijado en un hombre, y yo le dije que no. Entonces me empezó a decir que yo estaba enamorado de él y luego de eso hubo cuatro o cinco episodios de abusos sexuales".



Nicolás Bustos hacía todo en el Monasterio, hasta que en 2015 se enfermó y tuvo que ser atendido por un médico, quien, al verlo, lo mandó directo a su casa por su delicado estado de salud.




Tal era la confusión de Nicolás que solo denunció a Portillo, creyendo que era el malo, y no a Roqué, debido a que pensaba que era "el bueno".




"Denuncié solo a Portillo. Pensaba que él era el malo y Roqué, el bueno. Tardé más tiempo en poder ir a denunciar a Roqué. Me di cuenta de que él también abusó de mí gracias a mi actual pareja, Guadalupe. Ella me ayudó mucho a desbloquearme", contó Nicolás.



Carlos María Franzini, arzobispo en ese momento, le dijo que iba a trasladar a Portillo a San Luis. La promesa la cumplió, pero al mes regresó al Monasterio. La segunda promesa fue cerrar el lugar, pero concretó recién en 2019.



Nicolás recordó que un día, en marzo de 2018, vio en Facebook que dos chicos se preparaban para ingresar al Monasterio Cristo Orante: "Pensé que les podía pasar lo mismo que a mí", por lo que se decidió a denunciar a Diego Roqué, pero "un tiempo después, tuve que ir a ratificar mi denuncia. Los notarios leían el informe y me preguntaban frase por frase si ratificaba mis dichos. Estuve más de cuatro horas ratificando cada parte del texto. Fue muy desgastante y evidente el manejo de la Iglesia. La consigna es bajar la cortina y no hablar más".

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