Para la Argentina, "la importación de energía desde ese país vecino redunda en una mejora en los niveles de tensión en el área norte del NOA, especialmente en horas de alta demanda", se indicaron fuentes gubernamentales.
En este sentido, se consignó que el electroducto Juana Azurduy de Padilla forma parte del Memorándum de Entendimiento para el Intercambio de Energía Eléctrica entre la Argentina y Bolivia, que se firmó el 27 de agosto de 2014 y establece las bases para el intercambio de energía eléctrica entre ambos países en el marco de la integración energética.
En 2018, Bolivia anunció inversiones para ampliar la Termoeléctrica del Sur, ubicada en Tarija, que permitiría exportar energía eléctrica al norte de Salta y Jujuy, a razón de 100 a 200 megavatios en una primera etapa.
Con ese objetivo se construyó un electroducto de 132 kilovatios y 110 kilómetros de longitud, denominado Juana Azurduy de Padilla, de dos subestaciones: una en la localidad de Yaguacua, en el sur de Bolivia, y otra en la ciudad salteña de Tartagal, Argentina.