Causa AMIA
Jueves 07 de Diciembre de 2017

El caso Menem, la llave que podría salvar a Cristina

Pese a las asperezas que quedaron cristalizadas en el último tiempo entre Miguel Ángel Pichetto y la ex presidenta, parece ser que el senador no facilitará el desafuero.

A pesar del encono personal y la tensión que trajo el desembarco de Cristina Kirchner en el Senado, Miguel Ángel Pichetto no facilitaría el desafuero de la ex presidenta para que el juez Claudio Bonadio pueda detenerla. Siempre y cuando cumpla con lo que afirmó semanas atrás.


El flamante interbloque "Argentina Federal", que armó el senador rionegrino para no tener que sumar a Cristina a la vieja bancada del FPV, tiene la llave para aprobar el desafuero junto con Cambiemos, pero todo indica que mantendrá la "doctrina Menem" que le permite al ex presidente permanecer en su banca pese a que tiene una condena por el tráfico de armas, aunque no está firme. Es que sin el visto bueno del bloque que lidera Pichetto, el pedido no tendrá forma de prosperar.


"El Senado tiene una línea de definición, claramente reflejada en el fallo de la Cámara Federal que resolvió la procedencia de la candidatura de Menem. Sostiene el principio de presunción de inocencia y el concepto de sentencia firme como cosa juzgada. Con lo cual no veo que la voluntad popular pueda ser vulnerada por un mecanismo de desafuero en una instancia de instrucción", dijo Pichetto en octubre.


"Yo creo que el desafuero procede ante sentencia firme. Esto en términos del principio constitucional de la inocencia. Esta es una posición que sostengo, y que no diría que es doctrina en el Senado, pero sí que se sostuvo en muchas situaciones de pedido de desafuero", agregó el rionegrino, que fue crítico de la decisión de la Cámara de Diputados de sacarle los fueros a Julio De Vido.


Esas declaraciones de Pichetto se dieron en momentos en que el oficialismo (envalentonado por la detención de De Vido y por el triunfo electoral) especulaba con conseguir algún guiño de la justicia para evitar la asunción de Cristina como senadora.


Más allá de las declaraciones públicas, será difícil conseguir los votos del nuevo bloque peronista, donde incluso está el propio Menem, que se descuenta que no votaría contra sus propios intereses. Pero también hay dirigentes que aunque no se fueron al bloque de Cristina, mantienen una buena relación con ella como se vio en su jura. El chaqueño Eduardo Aguilar ya avisó que está en contra.


Hay casos también como el de José Alperovich que por su paso por la gestión pública acumuló denuncias, por lo que difícilmente avale una prisión preventiva de este tipo.


Una situación idéntica a la del salteño Juan Carlos Romero, aliado al macrismo, que enfrenta causas complicadas en Salta y el año pasado enfrentó un pedido de desafuero del juez Diego Rodríguez Pipino en una causa por enriquecimiento ilícito.


De parte del macrismo, este viernes el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, reclamó "seriedad" para debatir el pedido de Bonadio. "Ante el pedido de desafuero por causa AMIA, corresponde estudiarlo con seriedad y fijar una posición no partidista sino institucional", escribió en Twitter. "Cuando entre el pedido de desafuero lo analizaremos con seriedad y responsabilidad. No se trata de hacer política partidista sino de que funcionen las instituciones bien. Ese es el cambio", agregó.


El ingreso del pedido al Senado ocurriría entre este jueves y el lunes. Una vez que ingrese a la mesa de entradas de proyectos del Senado, el escrito de Bonadio debe ser girado a la comisión de Asuntos Constitucionales, que tendrá un plazo de 60 días para dictaminar sobre el desafuero. Esto provocaría, tal cual lo expuso a este medio el senador Roberto Basualdo, que el desafuero sea tratado recién en marzo del año que viene, en sesiones ordinarias. Es que para que el Senado llame a una sesión extraordinaria, y pueda tratarlo antes, depende pura y exclusivamente del Poder Ejecutivo. Situación que todo hace parecer no sucederá.


Es que el pedido tiene además algunos problemas operativos como que debería ser tratado por la Comisión de Asuntos Constitucionales, que con el recambio de senadores no está conformada y no había planes de hacerlo. Hasta hoy era presidida por el kirchnerista Marcelo Fuentes, pero dejará ese lugar tras irse al bloque de Unidad Ciudadana.


El primer paso entonces será la conformación de la comisión y determinar quién será su presidente, debido a que es una de las comisiones que el oficialismo reclama luego de su triunfo electoral de octubre último.


Otra opción sería que el Congreso autoprorrogase el período de sesiones ordinarias, algo que sucedió por ejemplo en la crisis de 2001. Pero el procedimiento tendría vidriosa constitucionalidad y además tampoco suena probable que la oposición acompañe esa opción.


Otro debate que circula por estas horas es que si por tratarse de una orden judicial no hace falta que se llame a sesiones extraordinarias como sucede con cualquier otro proyecto.


La única sesión prevista por el Senado para este mes será el miércoles 27. Para tratarse el pedido de desafuero, antes deberá tener dictamen de comisión. Y una vez que reciba el pedido la comisión de Asuntos Constitucionales tiene 60 días para tratarlo, mientras que el Senado no puede demorar más de 180 días para aprobarlo (para lo que necesita la mitad más uno de los presentes en el recinto) o rechazarlo. Por lo cual la sesión del 27 sería inviable.


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