Sin embargo, tiempo después, cuando debía ser citado para someterse a los peritajes psicológicos, la Justicia no logró localizarlo porque se encontraba en situación de calle. Por ese motivo, le declararon la rebeldía y quedó en la orden del día, señala la información judicial.
Más allá de eso, la captura nunca se efectivizó y hasta el día de su violento final, permanecía con el pedido de captura vigente, el cual había sido solicitado a fines de 2019. En el medio, la causa experimentó un nuevo cambio de fiscal, ya que Rumbo pasó en abril de este año a la UFI de Delitos Contra el Medioambiente, los Animales y No Especializados. Durante un breve periodo ese puesto quedó vacante y el expediente que investigaba a Corvalán Sosa terminó quedando en manos de Mauro Perassi.
El caso que quedó impune
No obstante, en el transcurso de ocho años, la investigación jamás avanzó y tras el asesinato del Corvalán Sosa quedó impune. Justamente, esa situación es la que podría haber motivado una agresión a modo de venganza. Aunque los pesquisas a cargo de la causa por el crimen del septuagenario no han logrado obtener pruebas que refuercen esa hipótesis, tampoco descartan del todo esa posibilidad.
Esto, principalmente, por las características de la agresión que terminó quitándole la vida a Corvalán Sosa, quien falleció por las graves lesiones que le provocaron en los intestinos, luego de introducirle algún elemento por el recto, tal como surgió de la necropsia. El pasado, tanto en la provincia como en otras jurisdicciones del país, se han registrado casos similares que tuvieron como móvil la venganza por un abuso sexual.
Fuente: MDZ