País
Jueves 18 de Enero de 2018

El andinista perdido deberá superar el estrés post traumático

Entre el trauma de la desorientación prolongada y el impacto de la difusión del caso, Joaquín Santos, el mochilero que estuvo perdido más de una semana cerca del Cerro Tronador, deberá afrontar un proceso de recuperación psicológica.

Ya se llevaban ocho días de frustraciones, de no encontrar nada. De rastrillar en todo tipo de terrenos y encontrarse la misma desilusión: la nada,. Había pasado poco más del mediodía del martes cuando Tasha, una rescatista de Bariloche, marchaba junto a Jorge Pereira, un especialista cordobés y su perro especializado Konna, por un mallín muy cercano a la laguna Ilón. "A ver, pasen por encima de esa loma que está ahí", le sugirió la joven a su compañero de búsqueda. Una vez que lo hicieron, el ovejero alemán de seis años salió disparado por el sendero. Se topó de lleno con un joven muy flaco, alto, con barba descuidada, la ropa mojada y con una mochila en su espalda.


– ¿Sos vos?-, le espetó Tasha.
– ¿Quién?-, repreguntó el chico.
– "¡¡Joaquín!!".


La escena continuó con risas, abrazos, besos, lágrimas, llanto, incredulidad, abrigos, comida y agua. Joaquín Santos Rodríguez había permanecido perdido durante nueve días en los bosques de las inmediaciones del cerro Tronador y acababa de ser encontrado, justo cuando el pesimismo empezaba a tomar forma y las alternativas comenzaban a verse escasas.


"Dentro de todo el drama que se estaba viviendo, a Joaquín lo encontramos bien. Sabía quién era, tenía cierta estabilidad psicológica pero había factores que eran esperables. Al pasar tantos días perdidos, ya no sabía ni en qué día se encontraba. Cuando pasa tanto tiempo la desorientación no sólo es espacial, sino temporal también", le relató a InfobaeMartín Raffo, el jefe de la Comisión de Auxilio del Club Andino de Bariloche, organismo que lideró la búsqueda.


"Desde un principio asumió que estaba perdido y por eso, procuró en su intento de orientarse mantenerse cerca de arroyos y de una cascada que había. Eso le impidió escuchar el helicóptero que sobrevoló la zona. Nunca se enteró de que lo estábamos buscando, de hecho", agregó.


Así como lo afirmaron los especialistas, el mochilero cometió el error de salir a la montaña el viernes 5 en soledad, pero luego tomó una serie de decisiones correctas que le permitieron subsistir sin mayores problemas en la montaña: comió apenas 250 de alimentos por día, se mantuvo siempre cerca de fuentes de agua y contaba con una carpa consigo.


Las pocas imágenes de Joaquín que circularon permitieron verlo feliz, sonriente y cansado. El joven de 28 años apenas grabó un video de unos pocos segundos en el que agradeció la ayuda recibida y poco más. Su familia decidió que no hablara ante la prensa.


Según los propios especialistas, la recuperación psicológica es uno de los factores más determinantes que deberá atravesar Santos durante las próximas semanas.


"Estar tanto tiempo perdido, sólo, cuando caminás buscando un signo, algo que te pueda reorientar y siempre fracasás es aterrador. Encima, por lo que parece este chico estuvo caminando en círculos prácticamente. Él no sabía que lo estaban buscando y ahora se entera de que su cara está en todos los medios e internet. Con la movida que hubo en las redes sociales, no recuerdo una búsqueda con esta repercusión social en el tiempo que llevo acá. Seguramente, va a tener que lidiar con un estrés post-traumático", afirmó Raffo.


En total, para el rescate de Santos se requirió el trabajo de 80 voluntarios de la Comisión de Auxilio del Club Andino, 15 representantes de Parques Nacionales y unas tres personas que llegaron de Córdoba. También fue clave la función del perro rastreador Konna, quien se especializó tanto para la búsqueda de cadáveres como de personas perdidas.



La rescatista que encontró al mochilero bonaerense fue Tasha, quien en su momento gestionaba un camping en Bariloche. "Ella fue la que lo encontró, pero todos asumimos el éxito del final de la búsqueda como algo grupal. Fue exactamente igual de importante la intuición de Tasha de buscar por encima de la loma que el trabajo que hizo Charly para descartar por completo otra de las zonas. El triunfo fue colectivo", advirtió Raffo.


Para la mayoría de los voluntarios actuales de la Comisión de Auxilio del Club Andino fue la primera gran búsqueda de una persona desaparecida en los cerros patagónicos. Desde aquella llegada de la madre de Joaquín a la sede del club en la mañana del lunes 8 de enero para avisar sobre la desaparición hasta el encuentro final, en la tarde del martes 16, hubo que atravesar un proceso de frustraciones, renovación de esperanza y control emocional.


"Hay que saber lidiar con este tipo de situaciones y afortunadamente al grupo con el que trabajo le sobra motivación. Somos personas que tenemos nuestros trabajos y estamos resignando tiempo para estar con nuestras familias y nuestros amigos sólo por el hecho de ayudar a un desconocido. Por eso, siempre estuvieron con la cabeza alta. Aún cuando rastrillábamos por todos lados y no había ni un indicio de Joaquín", analizó Santos.


El propio jefe de la Comisión de Auxilio del club posee una empresa organizadora de eventos deportivos. También hay una contadora, profesores de educación física, médicos, empleados bancarios. Muchos de ellos tuvieron que lidiar el miércoles en sus propios horarios de trabajo con los llamados de la prensa desde todas partes del país.


Sin embargo, al final de cuentas, el éxito de la búsqueda y el hallazgo de Joaquín Santos cuando la situación empezaba a prepararse para el peor final sirvió como estímulo, como un premio al sacrificio que realizan todos los días. Simplemente gracias a su espíritu solidario.


"Si me tengo que quedar con algo de todos estos días fue el trato de la familia de Joaquín hacia nosotros. Era muy difícil llegar al final de cada día y tener que ir a hablar con ellos para decirles que no habíamos encontrado nada. Y ellos lo único que hicieron fue agradecernos desde el primer momento. Nos agradecían cada paso que dábamos y ese tipo de cosas te llenan el corazón. Estaban los padres, primos, hermanos, hubo un hermano que se vino de Londres. El constante agradecimiento de esa familia me lo voy a llevar para siempre", dijo.


Mientras tanto, Joaquín Santos ahora afrontará un nuevo período de su recuperación: reponerse en el factor psicológico. Asimilar la odisea en la que se vio envuelto y de a poco prepararse para volver a su rutina. Para regresar a su trabajo en una consultora informática de la Capital Federal y reconciliarse, por qué no, con su amor por la montaña.


Fuente: Infobae

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