País
Domingo 26 de Noviembre de 2017

Dar explicaciones

La explosión del submarino argentino obliga a replantear las FFAA y no solo eso; hay respuestas que aún no llegan y acciones no declaradas que más temprano que tarde derivarán en causas penales

La esperanza es lo último que se pierde, dice el refrán y es bajo solo esa premisa que nadie se atrevió en estos días a aseverar lo que todos presumimos. Solo un milagro podría devolver con vida a la tripulación del ARA San Juan, sumergido en lo más profundo del mar. Los familiares lo saben y, solo por fe en su Dios es que permanecen, algunos de ellos, aún en la base naval de Mar del Plata. Todo el mundo está atento a lo que ocurre y se informa al respecto teniendo en cuenta que la implosión de un submarino y su consecuente desaparición no es algo que ocurra todos los días, ni tampoco algo que registre la historia como frecuente.


Qué pasó y cómo ocurrieron los hechos son las preguntas del millón que por ahora solo enfoca su interés en que se encuentre el vehículo, y después vendrá el momento de dar explicaciones.


El problema es que ese momento deberá llegar necesariamente pronto, más allá de los resultados que arroje la búsqueda del ARA San Juan porque la cúpula de la Armada aún no convenció con los argumentos que le dio a su Comandante en Jefe sobre la sucesión de los hechos y cómo actuaron en consecuencia. Mauricio Macri sostuvo que no se entiende qué pasó con una nave que se supone zarpó en perfectas condiciones. Tampoco se entiende muy claramente qué hacía en esa zona y qué labores cumplía; y lo que es peor aún deja muchas dudas sobre si debía el Congreso de la Nación haber aprobado acciones marítimas de esa índole, ¿Cuál índole? Aun no lo sabemos. Nada se ha dicho ni respondido a esa pregunta aún. Solo muy vagamente conocimos y sin repercusión alguna que el operativo de búsqueda del submarino, una vez localizado, constituye un secreto de Estado.


Por otro lado, y no de menor valía, están todos los interrogantes que surgen acerca del verdadero estado del submarino ARA San Juan. Su mantenimiento y las famosas baterías que se supone estaban en aprobadas para su uso. Recordemos que una cosa es el verdadero estado de un insumo (baterías), y otra cosa es lo que hago figurar en planillas y en la administración sobre el estado de dicho insumo. Ejemplo: Compré baterías por dos mangos, son usadas o recapadas y "digo" y hago figurar en expedientes como que son okm. No hace falta aclarar que los argentinos somos expertos en este tipo de manganetas que han escrito páginas y páginas de la Administración Pública, sea el área que sea. Por eso es que ahora hay que verificar "del dicho al hecho" y en eso resulta clave encontrar al submarino para poder hacer las pericias que dirán la pura verdad. Los sumarios en la Armada buscan ese objetivo de modo que la investigación de lo acontecido refleje lo que insisto, aún no conocemos de esta historia. Falta mucho por revelar, Macri lo sabe y no está dispuesto a pagar el costo político de errores u omisiones de quienes por formación natural ejercen el mando de una manera muy particular. Es el mejor momento para que descabece a toda la cúpula y no le temblará el pulso en hacerlo.


En el medio están los familiares que viven los peores momentos de angustia de sus vidas, nada los convence y nada puede tranquilizarlos cuando los 44 no aparecen.


Cuánto tiempo dure la búsqueda es algo que tampoco sabemos. Primero hay que localizarlo y después hay que ver si es posible extraerlo. Recordemos que de no haber quedado en plataforma marina continental se dificulta notoriamente esa posibilidad. Después de los 1.500 metros de profundidad, la presión actúa de tal manera que podría haber dejado a ese submarino reducido a una chatarra. De igual manera, hay que encontrarlo.


Lo que se viene ahora es un pedido de informes desde el Congreso de la Nación para conocer el detalle de las operaciones y la función de cada uno de los tripulantes. Deberá la Armada responder porqué iban buzos tácticos, si es que iban en el submarino, y deberá la Armada responder porqué iría también personal de Inteligencia en ese cuerpo de marinos ¿es lo rutinario?¿dónde está ese protocolo?¿a qué iban?¿qué reporte pretendían al regreso del submarino?¿Debía autorizarlo el Congreso de la Nación?.. Cuántas preguntas ...hoy muy pocas respuestas.


El mundo está conmovido por esta tragedia. Cada día que pasa, la angustia se transforma en desazón y dolor. Una vez más tendremos que mirar y revisar todo el proceso para saber qué se está haciendo mal y hace cuánto tiempo se viene trabajando así. La antigüedad de los errores del trabajo mal hecho pueden dimensionar cuántas áreas abarca y cuánta gente está ejerciendo su función con vicios adquiridos y naturalizados. Me refiero no solo a la Armada, El Estado en su plenitud merece ingresar a Terapia Intensiva, donde tocás sale pus.


Esto recién empieza y la responsabilidad y compromiso con que se ejecuten las acciones de aquí en más derivarán en los resultados que esperamos sirvan para algo, y ese algo es: que sirvan para que nunca más ocurran.


Quiero referirme también al trabajo periodístico de Ariel Torres, un profesional extraordinario que demostró que casi sin horas de descanso, mal dormido, mal comido permaneció estoico durante toda la cobertura de Canal 8 y sanjuan8.com; y brindó el apoyo al multimedios America mientras se producía una de las noticias más importantes de la historia naval argentina; de tal magnitud, que el mundo la sigue con absoluta prioridad. Al propio multimedios America que no escatimó esfuerzos para facilitarnos la tarea. Canal 8 demuestra porqué fue, es y seguirá siendo el canal de San Juan un orgullo para cada habitante de esta tierra.

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