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Mientras Argentina reperfila la deuda en pesos, Ghana recibe u$s 15.000 millones por un bono a 40 años

El AF20 ya es historia. El Gobierno decidió no pagarlo a su vencimiento y se desplomaron bonos, acciones y el riesgo país vuelve a orillar los 2.000 puntos. La sensación en inversores es que ahora hay una menor chance de que, antes del 31 de marzo, Argentina logre un acuerdo con los tenedores de deuda en dólares.

El tono del comunicado del Ministerio de Economía, informando la postergación del pago del AF20, fue tan preocupante como el reperfilamiento en sí. Es que Martín Guzmán utiliza frases precámbricas e ideologizadas para justificar su decisión: "Este gobierno no va a aceptar que la Argentina quede rehén de los mercados financieros".

Además el razonamiento de analistas en bancos ayer era de que "si Martín Guzmán no pudo acordar refinanciar una deuda en pesos como la del AF20, ¿cómo hará para lograr una alta adhesión, del 66% al 75%, cuando haga una oferta para toda la deuda emitida en dólares?”.

El próximo paso dentro del plan oficial por la deuda pasa por la presentación del ministro de Economía en el Congreso. Repetirá que la Argentina necesita generar dólares, pero que antes de que sean destinados al pago de la deuda "tienen que servir para poner la economía en marcha". Luego viene la designación de los bancos que trabajarán en la presentación de la oferta y contacto con bonistas. Allí ya tienen un lugar garantizado el Rotschild, Citi, Credit Suisse, Lazard, Morgan Stanley.

Alberto Fernández dio la orden de que la renegociación de la deuda debe quedar rápidamente atrás. Sabe el Presidente que un fracaso o un atraso en este proceso demora más la salida de la recesión y reduce también las chances de que en 2021, año electoral, la economía se encuentre en franco crecimiento. El problema surge cuando Martín Guzmán pone en la mesa la "sostenibilidad de la deuda", lo que traducido significa que tras la renegociación, el país pueda cumplir con todos los pagos y no vuelva a incurrir en una cesación de pagos.

En la "sostenibilidad de la deuda" entran a jugar las quitas en valor presente a aplicarse a los bonos en dólares. Pero a esas quitas se enfrentan los bonistas que pueden rechazar la oferta de Guzmán y trabar el proceso. Es lo que pasó con el AF20, papel que se quiso canjear por nuevos títulos con menor tasa y con menor capital y que derivó en el rechazo de los fondos norteamericanos y el default.

Para tratar de minimizar heridas en tenedores del AF20, en las últimas horas se dispuso que ese bono pueda ser usado al valor técnico en futuras licitación de deuda que realice el Tesoro Nacional.

Martín Guzmán entra en zona de definiciones. Sabe que su futuro depende del resultado que logre en la oferta a bonistas. Por lo hecho hasta ahora, se percibe la falta de expertise y conocimiento de cómo operan grandes inversores. La oferta que se viene será del tipo: "Es esto o nada". Desde el lado de Guzmán no habrá lugar para negociaciones previas que permitan asegurar, al lanzar la oferta, que un elevado porcentaje estará a favor. Del trampolín a la pileta, sin medir el nivel de agua.

Banqueros argentinos en Nueva York aseguraron a A24.com que "el malestar por el no pago del AF20 puede contagiarse a inversores con tenencias de deuda en dólares". Lo paradójico es que el clima en mercados es ideal para que la Argentina logre salir rápidamente de esta encrucijada en la que se encuentra.

La semana pasada, Ghana recibió 15.000 millones de dólares en oferta para su lanzamiento de un bono a 40 años de plazo. La Argentina no pudo renegociar deuda en pesos por el equivalente a poco más de mil millones de dólares. El país africano no es rehén de los mercados financieros, evidentemente.