País
Sábado 25 de Noviembre de 2017

Alrededor de 50.000 personas participaron de la beatificación de la Madre Catalina en Córdoba

La ceremonia es presidida por el delegado del Vaticano, cardenal Amato; oraciones por el ARA San Juan.

Unas 50.000 personas provenientes de distintos puntos del mundo participan de la beatificación de la Madre Catalina de María Rodríguez, una cordobesa que fue madre de familia y después monja; y fundó la primera congregación de mujeres de vida apostólica de la Argentina. En mayo, el Vaticano le reconoció el milagro que la lleva a beata.

Sofía Acosta, tucumana, ingresó muerta a una clínica. Los médicos afirmaron a la familia que no había nada más por hacer, pero a los minutos volvió a respirar. El hecho fue hace 20 años y ella hoy, de 78, está muy bien. Su familia participa de la ceremonia en Córdoba. Ese es el milagro que la Congregación de la Causa de los Santos del Vaticano le reconoció en mayo pasado a Catalina Rodríguez, quien se ordenó monja luego de enviudar.

La celebración es presidida por el enviado del papa Francisco y Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Ángelo Amato (quien también vino para las ceremonias del santo Gabriel Brochero), acompañado por el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez.

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Desde esta madrugada hay feligreses en el playón del Bicentenario donde a las 10 comenzará la misa. No sólo llegaron desde distintas provincias de Argentina, sino desde Chile, España y Benín (África) donde se encuentran las comunidades de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, la orden de Catalina.

Ayer Amato y Ñañez declararon que los tripulantes del ARA San Juan y sus familias serán el centro de las oraciones de esta celebración. "El mensaje del Papa es de compartir, de oración, porque es un evento trágico para Argentina y el mundo. Tenemos que orar y estar cerca de las familias", dijo Amato.

El delegado del Vaticano insistió en que las personas "no nacen santas, se hacen santas a través de toda su vida, y madre Catalina fue una laica comprometida a tal punto que se encontró en la época de la peste con dos grandes y buenos santos de nuestra patria, el santo José Gabriel Rosario Brochero y la madre Tránsito, que trabajaban en la misma peste juntos, y casi sin conocerse, corriendo peligro de vida".

Catalina Rodríguez conoció a José Gabriel Brochero, canonizado el año pasado, cuando ella tenía unos 40 años y él era seminarista. En 1867 el destino los volvió a cruzar atendiendo a las víctimas de la epidemia de cólera que azotó a Córdoba.

En 1880 el cura le pidió monjas de su congregación para atender la Casa de Ejercicios y el Colegio de Niñas fundados por él en Traslasierra. Catalina decidió enviar 14 de las 30 que tenía. Antes de cruzar las Sierras Grandes a caballo, ellas aprendieron a montar en el patio de la orden.

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