“¿Vinieron a conocer la Casa Rosada?”, les preguntó y enseguida quiso saber quién era el guía que los acompañaba. Cuando Bruno, el guía, le dio su nombre, siguió hablándoles: “Él les va a mostrar la casa de los argentinos. Disfruten mucho de este lugar, es un lugar hermoso”, les expresó el jefe de Estado a quien se lo notaba de muy buen humor.
“¿Salimos campeones?”, se escuchó decir a uno de los acompañantes de los niños, varios de ellos vestidos con la camiseta de Argentina con la 10 de Lionel Messi en la espalda. El Mundial era una referencia ineludible. “Sí, vamos a salir campeones”, les respondió el Presidente, quien agregó: “Para salir campeones todos tenemos que hacer nuestra parte”.
“Tenemos que tener fe, mucho apoyo para el equipo, nos queda un pasito más. Tenemos que estar orgullosos de lo que hizo nuestro equipo. Lo que han hecho es algo increíble. Tenemos un equipo técnico formidable, que ha sabido jugar al fútbol respetando principios futbolísticos, jugando un fútbol lindo como nos gusta a los argentinos. Tenemos al mejor jugador del mundo, a un arquero extraordinario, tenemos defensores extraordinarios y ojalá Dios nos acompañe el domingo. Pero tenemos que ser muy agradecidos al equipo argentino por toda la felicidad que nos ha dado”, le dijo al grupo que parecía deslumbrado por el saludo y la cercanía con el mandatario.
“Todos juntos a hinchar por Argentina el domingo, eh”, los arengó después. E incluso se animó a responderle a uno de los acreditados en la Rosada cómo iba a ver el partido ante los franceses. “Voy a mantener todas las cábalas que tenga que cumplir”, aseguró, confirmando de este modo que no piensa viajar a Doha, pese a la invitación oficial que recibió del Comite Organizador y también de la insistencia en las últimas horas de su amigo Emmanuel Macron, quien también le pidió que lo acompañe en el palco para ver el encuentro decisivo en el estadio Lusail. Lo verá, entonces, en la residencia de Olivos.
Cuando le pidieron un recuerdo de ese momento que para ellos será imborrable, Alberto Fernández se ofreció para sacar una selfie con uno de los celulares que le alcanzaron. Lo despidieron con aplausos, muchos todavía no podían creer lo que había pasado.
El Presidente se fue con paso rápido. En el Salón de las Mujeres Argentinas del primer piso de Balcarce 50 lo esperaban los ministros Ayelén Mazzina (Mujeres, Géneros y Diversidad), Diego Giuliano (Transporte), Carla Vizzotti (Salud), Victoria Tolosa Paz (Desarrollo Social), Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Santiago Cafiero (Relaciones Exteriores).