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Alberto Fernández llegó a Berlín y busca respaldo en la negociación por la deuda con el FMI

El presidente y su ministro de Economía, Martín Guzmán, cenarán mañana con la canciller alemana para explicar el plan de negociación con el Fondo Monetario Internacional y los bonistas con legislación New York

Alberto Fernández abandonó Roma cerca de las las 9 AM (5 de la mañana en Argentina) rumbo a Berlín para iniciar un raid por Europa con la intención política de explicar la propuesta que hará la Argentina al Fondo Monetario Internacional (FMI) y los tenedores de bonos soberanos bajo legislación internacional.

Aterrizó a las 11.21 de este domingo y la capital alemana lo recibió con lluvia. El mandatario se dirigió directamente al hotel Regent, en donde se hospedará. Fue recibido por el embajador argentino, Villagara Delgado, y el embajador alemán en Buenos Aires. A la comitiva se sumó el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello.

El presidente cenará con Ángela Merkel en Berlín, se encontrará con Pedro Sánchez en Madrid y almorzará con Emmanuel Macron en París, mientras sigue de cerca la negociación que aún no completó el gobernador Axel Kicillof con los acreedores privados (BP21) de la provincia de Buenos Aires.

Martín Guzmán, ministro de Economía, acompañará al presidente en sus encuentros con la canciller Merkel y el jefe de Gobierno Sánchez, y a continuación volará al Vaticano para participar de un evento académico sobre la deuda externa y mantener su primera reunión formal con Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Guzmán sería recibido por Francisco en Santa Marta, si el protocolo de la Santa Sede encontraba unos minutos en su agenda papal.

Alberto Fernández emprendió su viaje a Alemania junto a la delegación oficial que lo acompañó a la audiencia privada con Francisco. Abordo de un vuelo comercial de Alitalia, el presidente, la primera dama Fabiola Yáñez, el canciller Felipe Solá, la ministra de Justicia, Marcela Losardo, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, el jefe de Gabinete de Cancillería, Guillermo Justo Chaves, y el vocero presidencial Juan Pablo Biondi, dejaron temprano la capital italiana y llegarán a la hora del desayuno a Berlín, adonde mañana iniciarán las actividades oficiales.

Alberto Fernández diseñó una estrategia de negociación de la deuda externa que tiene dos supuestos básicos: acordar primero con el FMI y además evitar sus condicionamientos políticos y económicos, como sucedió en épocas de Mauricio Macri y Nicolás Dujovne. Tras el posible acuerdo con el Fondo, la intención presidencial es cerrar un nuevo deal con los bonistas de New York que implique una poda mayúscula en los intereses que se pagan por los cupones de los títulos emitidos durante la administración de Cambiemos.

La estrategia de Alberto Fernández respecto al FMI se basa en un concepto clave. Necesita que los países miembros del board del FMI compartan su posición y voten a favor de su hoja de ruta que contempla -en principio- no pagar un solo centavo de dólar hasta fines de 2023. Es decir: el presidente propone a sus acreedores estatales que forman el FMI, postergar los vencimientos de los años 2021 y 2022 hasta la finalización de su mandato.

En el FMI, para lograr un acuerdo político, se necesitan los votos de Estados Unidos -fundamental-, China, Rusia, Canadá y un puñado de países de Europa. Entre esos estados europeos se encuentran Alemania, Francia, Italia y España. Y por eso, Alberto Fernández decidió hacer una gira relámpago -96 horas- para lograr que Merkel, Conte, Sánchez y Macron apoyen su estrategia ante el Fondo Monetario Internacional.

Alberto Fernández ya comprometió el apoyo del premier italiano Giuseppe Conte, y tiene la palabra de el jefe de gobierno español, Pedro Sánchez. Ahora llegará a Berlín para explicarle a Merkel que es fundamental para la Argentina postergar los pagos al FMI bajo el compromiso político de honrar la deuda hacia fines de 2023 o principios de 2024.

“La idea es cumplir con la deuda, pero no con el agravamiento de la crisis social y económica. Esa es nuestra propuesta”, explicó Alberto Fernández a Infobae.

El presidente tiene un respaldo fundamental para multiplicar su credibilidad política ante Merkel: Francisco. El Papa es amigo de la canciller alemana, y Merkel siempre escuchó y ponderó sus consejos políticos. En otra época, con Barack Obama en la Casa Blanca, Francisco, la canciller germana y el presidente de los Estados Unidos privilegiaron las relaciones multilaterales, la defensa de la ecología y el libre comercio. Ese momento inédito en el siglo XXI, terminó cuando Donald Trump derrotó a Hillary Clinton.

La reunión con Merkel será clave para los planes de Alberto Fernández. No sólo por su porcentaje de votos en el board del FMI ( 5.32), sino también por su influencia regional. La lógica de este razonamiento es fácil de entender: así como Sánchez y Conte explican en ciertos países que Alberto Fernández pretende honrar la deuda externa y necesita tiempo, Francisco y Merkel hacen lo propio en otros niveles del poder real.

De todas maneras, el movimiento final del presidente será en la Casa Blanca. Alberto Fernández necesita convencer definitivamente a Trump, para que a su vez la línea burocrática del FMI escriba los detalles técnicos y entierre sus objeciones como ya lo hizo con Macri en 2018.

Si el presidente de los Estados Unidos apura el paso, Alberto Fernández llegaría a Washington antes que concluya el invierno americano. Y a partir de allí, toda la secuencia FMI-bonistas con legislación internacional se pondría en movimiento tras el aval explícito de la Casa Blanca.

El próximo 3 de febrero, Alberto Fernández cenará con la canciller alemana para argumentar a favor de su plan con los acreedores externos. Merkel tiene intenciones de apoyar al presidente argentino, pero desea saber cómo es su programa económico y qué pasará hacia adelante con las empresas alemanas que sufren el cepo y los vaivenes políticos y financieros.

La cena ocurrirá cuando ya se conozca si Axel Kicillof logró el consenso de los tenedores de los bonos BP21, una encrucijada que el presidente no tenía pensado enfrentar al momento de planificar su gira europea. En este escenario, el gobernador bonaerense será héroe o villano.