Al de Calchín se le venía negando este grito, necesario para su cuenta personal pero también para mantener activo su operativo reconciliación con los hinchas del Colchonero. Desde que reconoció que quería irse vendido al Barcelona, en pleno Mundial, su continuidad en el equipo del Cholo Simeone estuvo marcada por las polémicas.
Primero, porque no logró ser transferido al club catalán, y después porque el público del Atlético lo silbó jornada tras jornada.
Lo cierto es que Julián comenzó la temporada con cara de pocos amigos, incómodo como quien está en un lugar donde no desea, y donde no quieren tenerlo, pero el tiempo fue cerrando las heridas. La victoria del Atlético sobre el Real Madrid, en el Metropolitano, fue un bálsamo para acercar las partes. Pero al ex River se le negaba el gol.
Por eso la bronca en el grito. Fue en el arranque del segundo tiempo contra el Stuttgart, cuando el Atlético más lo necesitaba. El nigeriano Ademola Lookman apareció por izquierda para asistir a Julián, y el argentino tomó la pelota de primera, de zurda, y la puso en el ángulo del segundo palo, con ese apetito voraz por el gol que siempre lo caracterizó.
Fue su vuelta al gol tras casi seis meses: la última vez fue contra el Arsenal, el 29 de abril, por las semis de la Champions de la temporada pasada, y tuvieron que pasar en total 9 partidos, que lo tuvieron más de 450 minutos en cancha. El operativo reconciliación sigue en marcha.