Durante el primer tiempo, el Verdinegro apostó a mantener el orden defensivo y aprovechar las salidas rápidas con Maestro Puch y Tomás Fernández, intentando desacomodar al rival. Si bien no logró dominar el juego, consiguió controlar a un San Lorenzo sin demasiadas ideas. En el tramo final de la etapa, el local presionó y tuvo sus chances más claras: Borgogno tapó de manera brillante un cabezazo de Fabricio López y luego un remate de Cerutti, salvando su arco en momentos clave.
En el complemento, las emociones no tardaron en aparecer. A los 2 minutos hubo reclamos de penal sobre Reali, pero el VAR confirmó que no hubo infracción. Más tarde, un error del arquero Altamirano dejó a Maestro Puch frente al arco, aunque el delantero no logró definir. San Lorenzo respondió con más intensidad, obligando otra vez a Borgogno a lucirse con dos atajadas decisivas ante Herazo.
Hasta que, a los 33 minutos, llegó el desahogo: tras un tiro libre ejecutado por Jaurena, apareció González para anticipar en el área y marcar de cabeza el único gol del partido. El festejo fue tan sentido como necesario.
Con la ventaja, Romagnoli ajustó el esquema defensivo para resistir los últimos minutos y asegurar los tres puntos. San Martín aguantó los embates finales y celebró un triunfo que vale mucho más que una estadística: es un respiro en la lucha por mantenerse en Primera.