Ovación
Domingo 08 de Septiembre de 2019

Diego Maradona pisó la cancha de Gimnasia y el Bosque explotó: "No soy ningún mago"

El Diez entró al campo de juego a las 13.54 y se abrazó con el presidente Pellegrino. Es su vuelta al fútbol argentino.

Y en La Plata llegó el día. Diego Maradona fue presentado este domingo como entrenador de Gimnasia y la ciudad se vistió de fiesta para recibirlo. Por lo pronto, el Diez pisó el campo de juego a las 13.54 tras salir de la manga especialmente diseñada y se abrazó con el presidente del club platense, Gabriel Pellegrino. El Bosque ardió en júbilo al grito de "Olé, olé, olé, Diegooo, Diegooo".


Tras ser trasladado en un carrito eléctrico, Maradona -con todo su cuerpo técnico y el plantel alrededor- comenzó a hablarle a la gente que copó las tribunas. Con una pelota en la mano izquierda y desde el círculo central, el Diez primero dio pequeños saltos cuando los hinchas cantaron: "Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés".


"No soy un mago, hay que trabajar. A mí me gusta trabajar. Hay que ser inteligentes para ganar los partidos, y los vamos a ganar", arrancó el Diego.


"Les prometo que este grupo va a ser un ejemplo.


Ustedes, los hinchas, nos van a dar el plus para ganar los partidos... y los vamos a ganar", siguió el Diez.


Enseguida y visiblemente emocionado, Maradona se abrazó a Sebastián Méndez, el Gallego, quien será su mano derecha en esta nueva aventura en el fútbol argentino al frente de un club que necesita de su impronta para salir de la zona roja de los promedios. Y paso a paso recorrió la cancha para saludar de cerca a las tribunas en medio de una ebullición de fuegos artificiales.


A las 14.15, al compás de la canción que popularizó Rodrigo en honor al líder del campeón del mundo en México 86, Maradona reunió a sus jugadores en un costado del campo de juego, frente a la platea Néstor Basile, y comenzó a hablarles.


A las 14.22, al ritmo del ruego de los hinchas de "el domingo, cueste lo que cueste", Diego volvió a saludar a su cuerpo técnico y al mejor estilo Marcelo Bielsa, se sentó en una heladera portátil para comenzar a supervisar el entrenamiento.


Diez minutos más tarde, Maradona dejó la comodidad de la conservadora, se incorporó y se acercó a un grupo de jugadores que realizaba tareas físicas sobre el césped.


La práctica entregó después algunas de las imágenes que los hinchas de fútbol -y no solo de Gimnasia- esperaban. Como Diego siendo parte de un ejercicio en el que les devolvía la pared a sus dirigidos. O la charla con el paraguayo Víctor Hugo Ayala, encargado de la pelota parada en el Lobo. Hasta que a las 15.25 se dieron por terminados los trabajos. El Diez empezaba a abandonar la práctica en un día que el pueblo tripero jamás olvidará.

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