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David Henderson irá a prisión por la muerte de Emiliano Sala

El empresario David Henderson recibió18 meses de prisión inmediata en un tribunal de Cardiff por el accidente que provocó la muerte de Emiliano Sala.

David Henderson, el empresario británico que organizó el vuelo que mató al futbolista argentino Emiliano Sala, fue sentenciado a 18 meses de prisión inmediata en un tribunal de Cardiff, en Gales.

Henderson, de 67 años, fue acusado de no seguir las normas de seguridad que llevaron a la muerte de Sala, de 28 años y del piloto David Ibbotson de 59, cuando su avión se estrelló en el Canal de la Mancha en un vuelo que se dirigía a la ciudad francesa de Nantes a Cardiff el 21 de enero de 2019.

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El empresario había sido declarado culpable por un jurado, formado por siete hombres y cinco mujeres, y la pena máxima que podía tener era de cinco años y otros dos por cargos menores.

Los abogados de la familia de Sala consideran que el accionar de David Henderson es solo "una pieza del rompecabezas" de cómo se estrelló el avión.

En marzo, una investigación del departamento de investigación de accidentes aéreos del Reino Unido (AAIB) reveló que hubo muchas irregularidades en el informe final sobre el deceso del futbolista.

Según la AAIB, el piloto del avión no tenía entrenamiento previo para volar de noche y su licencia, que le permitía volar una aeronave monomotor Piper Malibu, había expirado tres meses antes del accidente.

La investigación concluyó que Ibbotson perdió el control durante un giro y la AAIB lo consideró como la situación "más probable", porque el vuelo se realizó fuera de los estándares de seguridad aplicables a una operación comercial.

El fiscal Martin Goudie QC, por su parte, dijo hoy que Henderson había sido "imprudente o negligente" en la forma en que operaba el avión, al poner su negocio por encima de la seguridad de los pasajeros.

Goudie subrayó que Henderson había creado una cultura de incumplimiento de las regulaciones de navegación aérea entre los pilotos que contrató.

Según consignó la emisora británica, Fay Keely, propietaria del avión, le había dicho a Henderson que no permitiera que Ibbotson volviera a pilotear el avión después de ser contactado por la Autoridad de Aviación Civil (CAA) sobre dos infracciones del espacio aéreo que había cometido.

Sin embargo, el empresario, un exoficial de la RAF, permitió que Ibbotson siguiera volando, y su mensaje al piloto decía: "Ambos tenemos la oportunidad de ganar dinero con el modelo de negocio, pero no si molestamos a los clientes o llamamos la atención de la CAA".