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Bajo la lluvia, Boca hizo agua y no pudo con Argentinos

El visitante sorprendió al Xeneize y le abrió el marcador a los 19 minutos del primer tiempo. Aunque el local anotó el empate, no hubo más que eso.

El Cardona bueno, la racha histórica sin convertir, el gol que cortó la racha, la lluvia, los ocho cambios de Miguel, la nueva distracción de Fabra, la cancha imposible, el Cardona malo, la falta de juego, los que festejaron con River a la cancha en modo salvataje, otro empate que aleja al equipo de la punta del torneo (y de la tabla anual para la Copa 2020), la seguidilla sin triunfos que se amplía sin victorias en esta liga, el efecto superclásico para bien (por la calma que otorga) y también para mal (por el desgaste físico y emocional que generó), un punto que sin el miércoles hubiera sido crisis, pero que con la doble eliminación se digiere de otra forma... Todos estos condimentos tuvo el 1-1 entre Boca y Argentinos en la Bombonera. Para mezclar y dar de nuevo...

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Ya desde el arranque a Boca le costó hacer pie en el partido. Por el estado del campo en general, pero por la presión de Argentinos en particular. Pero también, porque Russo metió un 11 nuevo, con ocho cambios, totalmente diferente al que jugó contra River y a eso también tuvo que acomodarse el equipo.

Sin embargo, ni la lluvia ni el rival fueron obstáculos suficientes para que el equipo expusiera esos males que le vienen ocurriendo en este tiempo: la falta de poder de fuego es uno, el principal. Al equipo le cuesta llegar. O, mejor dicho, generar situaciones claras. Ojo, esta vez tuvo alguna situación más que en otros partidos, pero no con la intensidad e insistencia a la que obliga Boca. Tampoco lo logró con el pibe Vázquez, el nueve que sí juega de nueve. De hecho, el Xeneize alcanzó el récord histórico sin convertir, con 599 minutos, que recién rompió a los 23 del segundo tiempo.

Agua y más agua

Es cierto que la cancha no ayudó a la generación, a jugar por abajo, a poder aprovechar el pase corto de Medina, el latigazo de Cardona, el cambio de ritmo de Molinas, la velocidad de Pavón, pero... Los faltantes de Boca se vienen repitiendo con sol, lluvia, viento, frío y calor.

Lo mismo que los errores de Fabra, claro. El colombiano volvió a ser titular y, como contra San Lorenzo, en el mismo arco, también en el primer tiempo, se durmió en la marca. Esta vez le ganó Romero, tras el enorme tiro libre de Carbajal que dio en el travesaño y que permitió ese rebote que el defensor miró, y el volante del Bicho, que jugó en las Inferiores xeneizes, aprovechó para poner de cabeza el 1-0 parcial.

Otra cara

Tras el descanso, Boca salió con otra actitud. Y el suelo, vale decirlo, lo ayudó un poco más. Cardona primero, Pavón después... En esos primeros minutos el equipo de Russo generó dos chances claras, con un fuego cruzado sobre el arco rival que no tuvo en todo el torneo, ni siquiera en el superclásico, donde no le acertó a los tres palos, a pesar de la celebrada victoria por penales.

Pero luego el equipo otra vez entró en la confusión. Argentinos cerró bien los espacios, trabajó con orden y enjundia el partido en el medio, le llenó de volantes esa zona y obligó a Russo a que metiera mano de nuevo, esta vez para poner a dos de sus titulares para salvar el partido: Briasco por Vázquez y Ramírez por Medina, que no levanta su nivel. Pero si hay un arma ofensiva latente que mantiene Boca, esté en el modo que esté, es la pegada de Cardona. Y de nuevo Edwin demostró el valor de su aporte, primero para bien y luego, para mal.

En definitiva, Boca pagó por el error de un colombiano y se alivió por el acierto de otro, aunque enseguida la evitable expulsión del propio Cardona lo metió de nuevo en la complejidad de un partido en el que nunca se sintió cómodo. Ni 0-0 ni 0-1 y tampoco cuando el 1-1 asomó como un punto de inflexión. Bicho fue el bicho para que así fuera. Y hasta se lo pudo ganar con un cabezazo de Quintana.

Al final fue empate. Y es un empate que premia a Argentinos por su trabajo en el partido. Y que a Boca no lo lastima, pero que lo obliga a volver a La Plata, donde construyó la mayor alegría del año, a replantearse (ahora contra Estudiantes) qué será de su vida en la Liga...