Desde el pitazo inicial quedó claro cuál sería el desarrollo de la final.
España monopolizó la posesión, manejó los tiempos del partido y presionó alto cada salida argentina. El equipo de Luis de la Fuente hizo circular la pelota con paciencia, encontró espacios por las bandas y obligó constantemente a la Selección a jugar lejos del arco rival.
Argentina apostó al orden, al sacrificio y a esperar su momento. Lionel Scaloni diseñó un planteo pensado para un partido largo, intentando contener el circuito de juego español y aprovechar alguna transición rápida con Lionel Messi y Julián Álvarez.
Sin embargo, la Scaloneta nunca logró sentirse cómoda.
La figura argentina volvió a ser Emiliano "Dibu" Martínez, que sostuvo el empate durante buena parte del encuentro con una actuación extraordinaria. El arquero respondió una y otra vez frente a los remates de Lamine Yamal, Oyarzabal, Pedri y Nico Williams, manteniendo con vida a un equipo que sufrió durante casi toda la final.
La noche también fue un desafío para Scaloni desde el banco. Antes del descanso, Lisandro Martínez debió abandonar el campo por una lesión muscular y fue reemplazado por Nicolás Otamendi. Ya en el complemento llegó otro golpe inesperado: Cristian Romero tampoco pudo continuar por molestias físicas, obligando al ingreso de Facundo Medina.
Con sus dos zagueros titulares fuera del partido, el entrenador argentino tuvo que reconstruir completamente la defensa mientras España seguía atacando. A eso se sumaron las variantes de Leandro Paredes, Nahuel Molina y Giuliano Simeone, agotando prácticamente todos los recursos para sostener el resultado.
Cuando parecía que Argentina conseguía llevar la definición hasta los penales, apareció otro momento decisivo. Enzo Fernández, que ya estaba amonestado, derribó a Pau Cubarsí para cortar un contraataque español y recibió la segunda tarjeta amarilla.
La expulsión dejó a la Selección con diez jugadores para afrontar todo el alargue, un escenario extremadamente complejo frente a un rival que nunca dejó de manejar la pelota.
Argentina siguió defendiendo con el corazón. Incluso llegó a sobrevivir a un gol anulado de Nico Williams y continuó encontrando respuestas en un Dibu Martínez monumental. Pero el desgaste físico terminó pasando factura.
En el segundo tiempo suplementario, un centro desde la izquierda encontró a Nico Williams, que asistió de cabeza a Ferran Torres. El delantero no perdonó y definió para marcar el único gol de la final.
La Scaloneta fue por una última reacción. Messi intentó conducir los ataques finales y Giuliano Simeone tuvo la oportunidad del empate con una volea que se fue por encima del travesaño. España administró los minutos restantes con autoridad y terminó celebrando un título que construyó a partir de un fútbol colectivo, intenso y de alto nivel durante toda la final.
Un ciclo que sigue dejando huella
La derrota duele porque llegó a un paso del bicampeonato. Pero también porque puso fin a un Mundial en el que Argentina volvió a demostrar el carácter competitivo que distingue al ciclo de Lionel Scaloni.
La Selección atravesó partidos límite, remontó situaciones adversas, superó lesiones y volvió a instalarse entre las mejores del planeta.
Esta vez no alcanzó para levantar otra Copa. España fue superior, encontró el premio en el alargue y escribió una nueva página en su historia. Argentina, en cambio, se despidió de Nueva Jersey con la frente en alto, después de entregar absolutamente todo en la defensa del título conseguido en Qatar 2022.