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Obama insta a los diputados a aprobar "sin demora" el acuerdo alcanzado en el Senado

El Pacto Fiscal está cada más cerca; la Cámara de Representantes tratará el proyecto que busca evitar que Estados Unidos caiga en el "abismo fiscal".

El presidente Barack Obama presumió este martes de haber logrado el primer acuerdo en 20 años para subir los impuestos a "los millonarios y multimillonarios". Y urgió a los republicanos de la Cámara de Representantes, reticentes a la presión fiscal, a que aprueben el texto "sin ningún retraso" para que EEUU pueda salir del llamado abismo fiscal. "Aunque ni demócratas ni republicanos consiguieron todo lo que querían, este acuerdo es lo correcto para nuestro país", dijo el presidente en un comunicado después de que el Senado aprobara el texto.

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EEUU empezó 2013 sin haber logrado evitar a tiempo el llamado abismo fiscal. La subida masiva de impuestos está oficialmente en vigor desde la pasada medianoche. Pese a que ya existía un principio de acuerdo, el Congreso no logró aprobarlo antes de que se cumpliera el plazo. Ninguna de las dos cámaras votó antes de que bajara la bola en Times Square, pero el "abismo" podría durar sólo unas horas con la aprobación de una ley que baje los impuestos que acaban de subir.

El Senado, de ajustada mayoría demócrata, votó pasadas las dos de la madrugada y aceptó el texto por amplia mayoría (89-8). Pero la contención de los impuestos y el retraso de los recortes del gasto público un par de meses entrarán en vigor sólo cuando reciban el apoyo de la Cámara de Representantes, de mayoría republicana.

En una negociación a la carrera, los líderes demócratas y republicanos cerraron un acuerdo de mínimos para evitar la subida de impuestos y los recortes del gasto que podrían llevar a EEUU a la recesión este año. Según el pacto, sólo los hogares que ingresen al año más de 450.000 dólares (unos 340.000 euros) pagarán más a Hacienda.

Aunque ya ha cedido, en medio de las charlas, Obama presumió de que los republicanos al menos aceptan subirle los impuestos a unos pocos y aseguró que no apoyará recortes en las ayudas a los ancianos o los estudiantes "sin pedirles el mismo sacrificio a los millonarios". "Tiene que haber un equilibrio compartido... Al menos mientras yo sea presidente. Y voy a ser presidente los próximos cuatro años", dijo en la Casa Blanca.

Sus comentarios o el hecho de que apareciera rodeado de seguidores aplaudiendo como en un mitin gustaron poco a los republicanos del Congreso. El senador John McCain acusó a Obama de "ridiculizar" a la oposición y le reprochó que hiciera chistes sobre el hecho de tener que trabajar en Nochevieja.

El hombre clave para pacificar a ambos partidos fue el vicepresidente Joe Biden. Después de dormir cuatro horas, logró convencer a los líderes republicanos a primera hora de la mañana y acabó de madrugada con una sesión de más de dos horas con los demócratas en el Senado poco satisfechos con el pacto. "Soy Joe Biden. Y soy vuestro colega", asegura el vicepresidente que les dijo a los senadores demócratas. La idea de llamar a Biden fue del republicano líder de la minoría, Mitch McConnell. Ambos se llevan bien, se conocen desde hace más de dos décadas y ya han forjado antes compromisos.

La concesión de Obama

Si se aprueba el acuerdo, el IRPF de las familias que ingresen 450.000 dólares o de los individuos que ganen más de 400.000 dólares (unos 300.000 euros) subirá algo más de cuatro puntos, hasta el 39,6%, el nivel que tenía en los años 90. También aumentan los impuestos sobre dividendos del 10 al 15%. La presión fiscal por herencias subirá cinco puntos hasta el 40% en lugar de los 20 previstos. Para el resto de los contribuyentes, los recortes de impuestos temporales aprobados por la Administración Bush en 2001 y 2003 se convertirán en permanentes.

Obama se ha plegado a las demandas de los republicanos. La propuesta inicial de la Casa Blanca era poner el umbral en 250.000 dólares (unos 190.000 euros), ya alto para algunos demócratas del Congreso. "Eso no es la clase media... Ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo. Y éste es un acuerdo muy malo", dijo el senador demócrata por Iowa, Tom Harkin, el que abrió la sesión de Nochevieja del Senado. "No me da miedo volver al sistema de impuestos que funcionó muy bien para nuestro país. Fueron los recortes de impuestos de Bush los que lo destrozaron todo", se quejó Harkin.

La subida de impuestos para un grupo de ricos hará poco por aplacar el déficit público o la deuda, que ya llega a los 16,4 billones de dólares (unos 12,5 billones de euros). La propuesta inicial de Obama ya suponía menos del 10% del déficit público, que en 2013 puede volver a superar el billón. Con este compromiso, las arcas del Tesoro seguirán en el mismo estado. La deuda, de hecho, acaba de llegar al techo legal. El Congreso tendrá ampliarlo en los próximos dos meses para evitar la suspensión de pagos.

Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, utilizó la expresión "abismo fiscal masivo" en febrero y el Congreso sabía desde hace año y medio que se juntarían los recortes del gasto con la subida de impuestos por el fin de las rebajas temporales de Bush. Pero ambos partidos han arrastrado las charlas hasta el final y un poco más allá.

Además, el Congreso deja pendientes los problemas de fondo de un país endeudado y con un Estado del Bienestar sobrecargado por la jubilación de los 'babyboomers'.

La gran negociación sobre el gasto está parada. Si se aprueba el pacto, los recortes de 110.000 millones de dólares (unos 83.000 millones de euros) que iban a entrar en vigor mañana se quedan en suspenso dos meses. Y, en cualquier caso, falta un acuerdo que garantice la reducción del déficit a medio plazo. Este Congreso termina su mandato como uno de los que menos leyes ha aprobado en décadas. En los últimos dos años ha aceptado 146 textos legislativos, el menor número desde 1948.