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Obama enfrenta una batalla más dura tras evitar el abismo fiscal

Las próximas negociaciones sobre la reducción de gastos y alza del límite de la deuda auguran otra disputa en el Congreso.

Estados Unidos y los mercados financieros respiraron ayer aliviados por el acuerdo alcanzado entre demócratas y republicanos, ratificado por el Congreso, que evita el "abismo fiscal", aunque el presidente Barack Obama advirtió que se trata sólo de la primera batalla en una gran guerra contra el déficit. Tras la ratificación por la Cámara de Representantes (Diputados) del acuerdo, después de la aprobación por el Senado y dos horas después de que expirase el plazo para la entrada en vigor automática el 1º de enero de una serie de subas de impuestos a gran escala e importantes recortes en ayudas, Obama anunció que firmará el texto.

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Sin embargo, Obama alertó que si bien el acuerdo evitó las consecuencias del llamado "abismo fiscal" para la economía estadounidense y mundial, se trata sólo de un aplazamiento, ya que el recorte global del 10 por ciento en el gasto público sólo se pospone durante dos meses. Por ello, el compromiso parece sólo un respiro hasta febrero, cuando se espera la próxima ronda de negociaciones sobre los recortes, y que se augura dura y difícil. La agitada trama sobre fin de año en Washington fue apenas el prólogo, según la opinión de varios analistas. Y lo que seguirá podría constituir el verdadero drama.

El Congreso deberá definir próximamente el aumento del actual techo de deuda, de 16,4 billones de dólares. La última vez que éste debió ser elevado, a mediados de 2011, los republicanos y los demócratas se enfrentaron de tal manera por recortes simultáneos del déficit que el país estuvo cerca de la insolvencia y perdió así su máxima calificación crediticia.

El presidente demócrata agradeció el acuerdo a las dos partes y dijo que sólo firmaría una ley que elevara los impuestos para el 2 por ciento más rico de la población y evitara cargas fiscales adicionales para la clase media. Y tras conocer el acuerdo, voló de vuelta a Hawai para continuar las vacaciones con su familia. Obama se mostró "muy abierto al compromiso" y reconoció que el programa de asistencia médica pública para personas mayores (Medicare) necesita ser reformado, pues es el factor que más contribuye al déficit. Las próximas discusiones presupuestarias también se centrarán en los impuestos para los estadounidenses ricos, en incentivar la innovación, crear puestos de trabajo y mejorar las infraestructuras para impulsar el crecimiento económico y "mayores oportunidades para todos", agregó Obama.

Advertencia

Obama lanzó además una advertencia sobre el techo de deuda del país y la posibilidad de que se repita una dura disputa al respecto en el Congreso. "No tendré otro debate con este Congreso sobre si deberían pagar las facturas que ya han acumulado", aseguró. El secretario de Finanzas, Timothy Geither, ya dijo que Estados Unidos alcanzó el techo de deuda de 16,4 billones de dólares al finalizar el año y que tendrán que realizarse algunos ajustes presupuestarios para que el país pueda seguir siendo solvente al menos durante dos meses antes de negociar el recorte de déficit definitivo.

Los economistas valoraron positivamente el acuerdo, alegando que el "pacto fiscal" evitó una recesión. Sin embargo, muchos consideran que la economía se debilitará de todas formas, sobre todo la supresión de la reducción introducida hace dos años de las contribuciones sociales, que supondrá una carga para el crecimiento del país, según los expertos.