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Norma Cuevas: “A mi hija la mataron, queremos justicia”

La madre de la joven a la que le negaron una aborto terapéutico en 2007, en el Hospital Iturraspe, dialogó con Diario UNO. “Quiero que esto no le pase a nadie más”, dijo. El estado de la causa.

Victoria Rodríguez

Diario UNO Santa Fe

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El viernes se cumplieron seis años de la muerte de Ana María Acevedo, la joven de 20 años a la que se le negó un aborto no punible que le hubiera permitido luchar contra el cáncer que la afectaba. Mucho se ha avanzando en la provincia desde 2007; sin embargo, aún se aguarda que la Justicia responsabilice no sólo a los médicos que la atendieron sino también al Estado santafesino que permitió que eso ocurriera.

Mayo siempre es un mes doloroso para la familia Acevedo. Norma Cuevas, la mamá de Ana María, reconoce que son días difíciles pero accedió a hablar con Diario UNO porque quiere que lo que ocurrió no se olvide y que “no le pase a nadie más”. “A mi hija la mataron”, remarcó. Además, la abogada, Paula Condrac, se refirió a los reclamos judiciales que se llevan adelante y se mostró confiada en una pronta y favorable resolución.

Dolor y resistencia

“Llega este mes y nosotros nos ponemos mal”, comenzó diciendo Norma y continuó: “Pero, bueno, tenemos que aguantar. Los chicos están más o menos. Uno se atrasó en la escuela”. Los chicos son los hijos de Ana María, que tienen siete, nueve y 11 años.

Tras la muerte de la joven, su mamá y su papá, Haroldo, se hicieron cargo de los chicos pero también de la lucha porque no haya más casos como el que vivieron, acompañados por la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe. “Nosotros queremos que ellos (los médicos) paguen por lo que hicieron. Porque a mi hija ellos la mataron. Acá, hasta el mes pasado, la dentista que le sacó la muela estaba trabajando. Pero me habían dicho que ella no tenía que trabajar más. Para mí no debería atender a nadie”, contó Norma.

Y agregó: “Nosotros queremos que no pase más lo que le pasó a ella. ¿A cuántos mataron esos médicos mientras estuvieron trabajando? Los doctores en Santa Fe siguen trabajando, como si nada hubiera pasado. Son asesinos, a mi hija me la mataron. No fue un caso de mala praxis, la mataron”.

La vida de los Acevedo no es fácil, nunca lo fue. Ana María era una buena madre y a sus 20 años trabajaba para que sus hijos tengan las mejores posibilidades. También ayudaba a sus padres. Ahora Norma y Haroldo se han hecho cargo de los chicos y siguen enfrentando graves dificultades económicas. Trabajan en una fábrica de ladrillos pero las malas condiciones climáticas en el norte de la provincia han hecho que no puedan desarrollar esa actividad últimamente, lo que ha limitado los ingresos.

“Yo quería viajar con toda mi familia para encadenarme en la puerta del Hospital Iturraspe o en Tribunales pero, por las lluvias, no pudimos hacer ningún trabajo y no juntamos la plata”, se lamentó Norma, que sigue de cerca el trabajo de las abogadas que llevan adelante la causa de su hija. Y agregó: “Encima yo tengo problemas en los huesos, que aparecieron después de haber estado en esa época tantos días sentada, acompañándola y con mucho frío”.

La mujer repite una y otra vez: “Esos médicos arruinaron mi vida y la de mis nietos”. Sobre cómo están los chicos, contó que “ellos hablan siempre de su mamá y van casi todos los días al cementerio” pero reconoció que la situación no es fácil. “Ahora a dos los tengo yo y uno se lo llevó el padre. Antes podían estar los tres juntos conmigo y ahora ellos están separados”, se lamentó.

De todas maneras, ni ella ni su esposo se desaniman. Siguen luchando para que ninguna otra familia tenga que pasar por algo similar. Piden que nadie se olvide de lo que sucedió y que el Estado les dé la respuesta que necesitan.

Avances en la causa

Paula Condrac –una de las abogadas patrocinantes de la familia Acevedo e integrante de la Multisectorial de Mujeres– también dialogó con Diario UNO sobre el estado de la causa.

Existen dos partes del reclamo. Por un lado, está la faz administrativa que es una demanda sobre cómo reacciona el Estado santafesino frente a un delito cometido por sus agentes. “No sería menor que el Estado de Santa Fe reconozca que los médicos del Hospital Iturraspe, funcionarios públicos, cometieron delitos, asuman la responsabilidad e indemnicen a la familia. Sería un hecho inédito”, remarcó y agregó: “Nosotros pretendemos que sea un reconocimiento de la responsabilidad objetiva de los médicos”.

En ese sentido, indicó que la causa está avanzando y que desde la Fiscalía del Estado se ha trabajado con mucha predisposición. “Lo que están faltando son algunas pruebas que estamos esperando para aportar”, detalló y subrayó que no son demoras de la Justicia sino naturales del proceso.

Por otro lado, está la cuestión penal. “La causa salió de la competencia del Juzgado Nº 6, o sea, los procesamiento a los seis médicos están firmes y ahora está en el juzgado correccional de San Jorge que es el que esperamos que dicte las condenas”, aclaró.

Cabe recordar que el ex director del Iturraspe, Andrés Ellena, y los jefes de los servicio de Oncología, César Blajman, y de Ginecología, Raúl Alejandro Musacchio, están imputados por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público y lesiones graves culposas en concurso real. Y Jorge Venanzi, oncólogo radiólogo del mismo hospital; Sandra Barbieri, directora del hospital Samco de Vera; y José Manuel García, presidente del Consejo de Administración de ese centro de salud, lo están por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

En relación al camino que se recorrió en la defensa de los derechos de las mujeres desde la muerte de Acevedo, Condrac destacó: “El Estado santafesino es un Estado amigable en relación a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. En materia de salud es un Estado pionero. Entendemos que hay un cambio de mirada, hay una visión mucho más progresista de la situación. El cambio es notable”.

Dos muertes

Todo empezó con un dolor de muelas. Ana María fue a atenderse al Samco de Vera y en mayo de 2009 le extrajeron la pieza. Sin embargo, el dolor no disminuía y ella volvió en varias oportunidades a atenderse con la odontóloga pero la profesional sólo le recetaba antibióticos y la enviaba a su casa. Recién en noviembre, la joven fue derivada al hospital José María Cullen para hacer una interconsulta. Allí le diagnosticaron un sarcoma, un tipo de tumor muy maligno, y le indicaron un tratamiento oncológico que debía realizarse en el Hospital Iturraspe. Cuando estaba a punto de comenzarlo, le detectaron un embarazo de menos de un mes. En ese momento, Ana María y Norma pidieron a los médicos que se le practique un aborto terapéutico –según lo marca el Código Penal– para poder iniciar el tratamiento. Pero en el Hospital Iturraspe se lo negaron y la obligaron a continuar el embarazo sin recibir ningún tipo de atención por los fuertes dolores que sufría. Finalmente, en abril, con 25 semanas de gestación, indujeron el parto pero la beba murió a los pocos días. Ana María sobrevivió unas semanas más, pero el 17 de mayo falleció.