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No todo sabe como debe

¿Sabías que algunos factores externos modifican el sabor de los alimentos sin que lo sepamos? Acá, 4 cosas curiosas que influyen en el gusto que le sentís a la comida.

La próxima vez que te sientes a comer, prestá atención a estos cuatro circunstancias:

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El color

Está demostrado que el color del vidrio en el que se sirve un líquido puede “modificar” su sabor de la misma manera que si se consume un alimento con una luz que modifica su color narutal. En un experimento científico, se le dio a un grupo de personas un plato de carne con papas fritas sin saber que el color de los alimentos había sido alterado, ya que estaban bajo una luz especial. Al descubrir la carne azul y las papas verdes, sufrieron náuseas instantáneas.

El ruido de fondo

En lugares con altos niveles de ruido, el paladar pierde la capacidad de medir cuán dulce o salada es la comida. Lo demostró una investigación en Reino Unido. También se comprobó que un plato servido con música de fondo a 62/67 decibeles, sabe mejor que el mismo plato servido con música más alta o más baja.

La personalidad y el estado de ánimo

Al estar triste o de mal humor, para la mayoría de las personas las comidas grasas y dulces son más ricas que las demás. Esto sucede porque los carbohidratos y los azúcares actúan como antidepresivos y equilibran los niveles de serotonina en el cerebro. Los científicos encontraron, además, que el sabor de los alimentos difiere según la personalidad: las personas deprimidas no pueden saborear del todo la dulzura, por ejemplo, mientras que las personas con ataques de pánico no sienten la amargura tan fuerte como los demás.

La etiqueta, incluso si miente

A un conjunto de personas se les dio de comer dos porciones de comida iguales, aunque una estaba etiquetada como baja en grasas y la otra, no. El resultado: la mayoría declaró que la comida baja en grasas tenía peor sabor.

Fuente: Planeta Joy.