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“No se puede naturalizar que te roben más de 20 veces”

Así lo expresaron vecinos de barrio Sur, tras conocerse la noticia de que una quiniela de la zona, sufrió 22 hechos delictivos desde que abrió sus puertas.

El miércoles pasado, una agencia de quiniela ubicada en calle doctor Zavalla al 1500, fue blanco de un asalto que se produjo minutos antes de las 20, cuando un hombre ingresó al local, amenazó a la encargada con un arma de fuego y se llevó el dinero en efectivo que había en la caja y elementos personales de la víctima.

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El caso podría haber pasado como uno más de los tantos robos a agencias de quiniela, un rubro que encabeza el ranking de comercios asaltados en Santa Fe. Sin embargo, generó especial indignación porque no se trata ni de la primera, ni de la segunda vez que es atacado por delincuentes. En realidad, esa agencia, desde que abrió sus puertas hace 10 años fue asaltada 22 veces.

“No se puede naturalizar que te roben más de 20 veces, ni tampoco que sea normal que te roben cuando vas caminando por la calle. No nos podemos acostumbrar a lo que está pasando, porque está mal y es una situación que de una vez por todas debe ser revertida”, cuestionó Daiana, una vecina de la víctima.

Y sus dichos coincidieron con los de María Angélica, otra vecina de la zona, que vive en una casa ubicada a menos de cuatro cuadras de la quiniela, en pasaje Quiroga al 1200, y que el viernes 11, a la hora de la siesta, sufrió un terrible ataque en su propio domicilio: dos ladrones simularon ser policías y recrearon la escena de detención de un tercer hombre, otro ladrón que se represento a sí mismo. Sin embargo, lejos de lo arrogante de la escena, para María Angélica Olivera la maniobra significó casi 30 minutos de terror.

“Era la hora de la siesta, son el timbre. Mi hijo, Iván (24), abrió la puerta y me dijo: «Mami, no te asustes, pero en la puerta hay dos policías que tienen a un ladrón esposado». Salí a ver qué pasaba y me dijeron que había un segundo delincuente que se había subido al techo de mi casa y que por eso tenían que entrar a mi casa. Les dije que me dejaran sacar a mis hijos de la casa y pero se negaron, y presentí algo raro. No alcancé a preguntarles nada más que ya me habían empujado adentro. A mi hijo lo ataron de pies y manos y a mi hija y a mí nos precintaron las manos.

Les robaron dinero en efectivo y algunas otras pertenencias. Pero las pérdidas económicas no son lo que más preocupa a María Angélica: “el problema es que te quitan tu libertad. Yo desde ese día que no puedo dormir y que tengo que llevar a mis hijos a todos lados. En la zona ya no quedan comercios que no hayan sido asaltados. Todo el mundo en el barrio sufrió de manera directa o indirecta algún hecho de inseguridad. Estamos muy cansados y ya tuvimos varias reuniones entre los vecinos para ver qué hacemos. No sé si manifestarse sirve de algo, pero claramente estamos pidiendo ayuda”, dijo María Angélica.