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Murió Marcelo Mateo, un estrecho colaborador del arzobispo Storni

El sacerdote era docente en la UCA Paraná. Se descompuso luego de una misa. Fue sepultado el lunes en el Seminario entrerriano. Fue procesado en 2004 por coacciones sobre el Padre José Guntern.

Un estrecho colaborador del exarzobispo de Santa Fe monseñor Edgardo Gabriel Storni, que en 2009 fuera condenado por abuso sexual, falleció el domingo al mediodía en Santa Fe tras descomponerse mientras celebraba una misa.

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Se trata del padre Marcelo Mateo, quien era profesor de Teología III en la carrera de Derecho que se dicta en la Universidad Católica Argentina sede Paraná y formador de jóvenes en el Seminario Arquidiocesano de la capital entrerriana.

El sacerdote, de 56 años, estuvo involucrado en la denominada “causa Guntern”, junto a los sacerdotes Hugo Capello, Edgar Stoffel y Mario Grassi. Este expediente se inició por los apremios que denunció haber sufrido el cura José Guntern en la sede del Arzobispado de Santa Fe para que se retracte de las acusaciones contra Storni, quien había sido acusado de violar chicos en la década del 90.

La figura de Mateo alcanzó un destacado protagonismo la aciaga noche en que un grupo de sacerdotes amenazó e insultó al padre José Tarcisio Guntern un 22 de agosto de 2002 cuando lo llevaron a la sede de la Curia y lo obligaron a retractarse de una carta que le había enviado a Storni diez años antes, en 1992, para reprocharle un supuesto desliz con un ex seminarista. En aquella oportunidad, el magistrado magistrado interviniente, el Dr. Carlos Ferrero, titular por entonces del juzgado de instrucción penal de la sexta nominación, le había imputado a Storni el rol de “instigador” de las “coacciones” que denunció Guntern, en la causa donde también resultaron procesados otros cuatro vicarios: Hugo Capello, Edgard Stoffel, Mario Grassi y el ahora fallecido el pasado lunes, Marcelo Mateo.

Capello, Mateo, Stoffel y Grassi, coaccionaron sobre la voluntad de Guntern para que firmara una carta de arrepentimiento y que dicho acto quedara plasmado documentariamente. El padre Guntern, pudo dar a conocer estos episodios ante el juez Costa y dejó su valiente testimonio, pese al mal trago que debió vivir, como muestra de que no le temía al poder de “El Rosadito”. Vale recordar que el juez Julio César Costa tecnicamente les imputó a Capello y Mateo el supuesto delito de “coacciones”; y a Stoffel y Grassi los consideró “partícipes primarios”.

Pese a las apelaciones obrantes, la Sala IV confirma los procesamientos de Capello y Mateo “con efecto extensivo” a Grassi y Stoffel que no habían recurrido la resolución de Costa. Guntern falleció en 2007, mientras que el exarzobispo fue condenado en 2009 por delitos sexuales, pero un año antes de su muerte esa sentencia se declaró nula. Mateo integraba el Consejo Episcopal del Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz. El sacerdote fue sepultado en el Seminario de Paraná. Gente cercana a su actual ámbito laboral, confió que pasaba por un muy mal momento de salud.