En este contexto, los principales problemas que afronta la compañía se centran en la subida de los costos en todos los ámbitos: desde las latas de aluminio hasta el azúcar, pasando por la mano de obra y el transporte. Hasta ahora, la demanda por refrescos y otros alimentos envasados se mantuvo fuerte, informó Reuters.
Sin embargo, el presidente ejecutivo de Coca-Cola, James Quincey, dijo que la resistencia de la demanda no durará siempre. "No espero que (la demanda) sea inelástica en el futuro. Espero que la elasticidad aumente en algún momento ¿Será el próximo trimestre? ¿O será el año que viene? No puedo darles la respuesta", dijo Quincey en una conversación con analistas.
"Tratamos, por supuesto, de proteger la estructura de márgenes mediante cambios en las materias primas y otros costes. Fue Mark Twain el que dijo: 'La historia no se repite, solo rima'. Pero cuando se entra en una inflación alta, los consumidores se ven presionados. Está claro que se está reduciendo el poder adquisitivo real de algunos segmentos de la población, si no de todo el mundo", explicó el CEO de la empresa.
En este sentido, Quincey destacó que pese a "un conflicto geopolítico muy importante, el resurgimiento del Covid en varios lugares, una inflación récord y continuos retos en el frente de la cadena de suministro", la empresa "mantuvo el impulso del año pasado" y logró "un fuerte crecimiento de los ingresos y los resultados en el trimestre".