Mundo
Jueves 15 de Febrero de 2018

Nicolás Maduro fue invitado a Chile y hubo resistencia social

Una ONG internacional le pidió a Bachelet que retire la invitación del venezolano a la asunción de Piñera.

La Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, organismo que reúne movimientos políticos y sociales de jóvenes en 19 países latinoamericanos, entregó ayer en Santiago una carta en la que le pide a la presidenta Michelle Bachelet que retire la invitación al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, al cambio de mando presidencial en Chile.

La carta de la citada red, que encabeza la activista cubana Rosa María Payá, es respaldada por el diputado chileno Jorge Tarud y algunos diplomáticos, y acompañada de más de 10.000 firmas, fue entregada en La Moneda, sede del Ejecutivo chileno.

El texto sostiene que a través de las vías diplomáticas, el Estado de Chile debe hacerle ver al mandatario venezolano que su visita al país empañaría la ceremonia.

El cambio de mando presidencial tendrá lugar en Chile el próximo 11 de marzo, cuando Michelle Bachelet entregue el cargo a Sebastián Piñera.

"A mí me hubiese gustado que Chile, un país que le debe mucho a Venezuela, que recibió a miles de exiliados en momentos difíciles, hubiera tomado una decisión antes que eso, de no invitar a Maduro como una medida de aislamiento", sostuvo ante los periodistas el diputado Tarud, del socialdemócrata Partido por la Democracia (PPD).

"Espero que Maduro no venga. Él no es bienvenido en el país. Tiene más del 90 % de rechazo entre los chilenos, y por lo tanto, vendría a empañar un acto democrático", dijo el legislador.

Tarud, que dejará su escaño en el Parlamento el mismo 11 de marzo, tras fracasar en su intento de ganar un nuevo período en las elecciones del pasado mes de noviembre, calificó de "un fraude" las elecciones presidenciales convocadas en Venezuela para el próximo mes de abril.

También el parlamentario respaldó la decisión que tomó el gobierno peruano, respaldado por el Grupo de Lima, de excluir a Maduro de la próxima Cumbre de las Américas.

"Los países democráticos no invitan a los dictadores. Es una bofetada a la oposición (venezolana) que lucha por la democracia y además es una forma de darle una legitimidad", afirmó en tanto Nelson Hadad, uno de los diplomáticos que respaldan la retirada de la invitación a Nicolás Maduro al cambio de mando.

El gobierno de Chile ha resistido ya varias solicitudes en el mismo sentido, recordando que el propio Piñera, que ya fue presidente entre 2010 y 2014, invitó a Maduro al anterior cambio de mando, aunque el mandatario venezolano no asistió.

Ayer, al ser preguntado por los periodistas, el canciller Heraldo Muñoz dijo que desde 1990 la lista de países invitados se ha mantenido inalterable, pues la invitación "se extiende a los Estados y un cambio de mando "no es una actividad política".

Esta polémica surge en Chile un día después de que el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski pidiera a Maduro que desista de concurrir a la Cumbre de las Américas en Lima en abril, afirmando que su presencia "no será bienvenida en dicho encuentro".

La misión de Venezuela ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) acusó ayer a Estados Unidos y sus "subordinados regionales" de estar detrás de la decisión adoptada por el Gobierno de Perú de no invitar a Maduro a la VIII Cumbre de las Américas.

"Venezuela exige el cese inmediato de todas las agresiones y amenazas del régimen estadounidense y sus países subordinados en contra de nuestro pueblo y reitera que es un país libre y soberano", sostuvo la representante venezolana ante la OEA, Carmen Velásquez.

A estos países, Velásquez les sugirió que mejor se ocupen de sus "terribles problemas internos", entre los que citó la corrupción, el narcotráfico y el fraude electoral.

Más contundente aún se mostró la representante venezolana con el Gobierno de Estados Unidos, al que, entre otras cosas, acusó de ser "responsable" de agudizar los problemas que sufre su pueblo, mediante la imposición de "sanciones coercitivas unilaterales", que dificultan el "desarrollo nacional" del país bolivariano.