Los centros de votación abrieron a las 8 en el horario de Brasilia y permanecerán habilitados hasta las 17. La segunda vuelta llega después de una primera ronda en la que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. La diferencia dejó abierta una disputa que se anticipa ajustada.
Lula votó durante la mañana en San Pablo y llamó a respaldar la democracia. El mandatario, que busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo, cuestionó el clima de la campaña y denunció episodios de violencia política. También recordó sus orígenes humildes y destacó la posibilidad de que una persona nacida en la pobreza vuelva a disputar la presidencia.
Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, votó en Río de Janeiro acompañado por su esposa, Fernanda. Bajo la lluvia, sostuvo que Brasil necesita un cambio y buscó capitalizar el resultado favorable que obtuvo en la primera vuelta.
La campaña estuvo marcada por acusaciones cruzadas, cuestionamientos por corrupción, el costo de vida y la inseguridad. También tuvo peso la situación de Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022.
La disputa va más allá de la política interna brasileña. Una victoria de Flávio Bolsonaro acercaría al país a la agenda de la derecha regional y al presidente estadounidense Donald Trump.
En cambio, una nueva victoria de Lula mantendría a la principal economía latinoamericana bajo un gobierno de izquierda.
La economía familiar, la seguridad, la corrupción y el rumbo de las relaciones internacionales figuran entre las preocupaciones centrales de los votantes. La participación y la capacidad de cada candidato para sumar apoyos más allá de su núcleo electoral pueden resultar decisivas.
Con las urnas abiertas, Brasil enfrenta una definición que marcará su rumbo durante los próximos cuatro años. La atención está puesta ahora en el cierre de la votación y en el escrutinio, cuyos primeros resultados se esperan durante la tarde.