En ese marco, el Papa denunció que "los salarios se terminan rápidamente obligando a privaciones que atentan contra la dignidad de toda persona".
"Si en una familia se debe elegir entre la comida para nutrirse y los remedios para curarse, entonces la voz de quien reclama el derecho a ambos bienes debe ser escuchada en nombre de la dignidad de la persona humana", planteó.
Ante la pobreza mundial, Jorge Bergoglio reclamó "un compromiso político y legislativo serio y eficaz".
"A pesar de las limitaciones y, en ocasiones, de los fracasos de la política para ver y servir al bien común, que se desarrolle la solidaridad y la subsidiariedad de muchos ciudadanos que creen en el valor del compromiso voluntario de entrega a los pobres", pidió Francisco.
"Se trata ciertamente de estimular y presionar para que las instituciones públicas cumplan bien con su deber; pero no ayuda permanecer pasivos a la espera de recibir todo desde arriba: quienes viven en condiciones de pobreza también deben ser implicados y acompañados en un proceso de cambio y responsabilidad", advirtió.
En el escrito dado a conocer este martes por el Vaticano, Francisco enumeró además hechos que marcan "el desorden ético" del "mundo del trabajo".
"El tratamiento inhumano reservado para tantos trabajadores y trabajadoras; la remuneración no acorde para el trabajo hecho; el flagelo de la precariedad; demasiadas víctimas de accidentes, a menudo debido a la mentalidad que prefiere el beneficio inmediato en detrimento de la seguridad", lamentó Francisco.