Al anunciar la iniciativa, el Papa planteó en uno de los decretos que "el cuidado de la casa común es una responsabilidad que asumimos hacia el prójimo y juntos una forma de reconocer la belleza infinita de Dios y contemplar el misterio del universo. porque en cada persona despierta el deseo de contribuir a la realización de este deber".
Para el Papa, "es necesaria una verdadera reconversión ecológica, que se traduzca en nuevas creencias, nuevas actitudes y estilos de vida" para la que es necesaria "una formación de conciencias inspirados en el compartir de los bienes, en el respeto a la dignidad de cada persona, en gratuidad de trabajar y de dar".