El accidente ocurrió cuando los alumnos de una escuela primaria en el norte de Tasmania celebraban el fin de las clases antes de las vacaciones navideñas y el castillo cayó desde una altura de diez metros, arrastrado por un fuerte viento.
Varios helicópteros de rescate y ambulancias fueron enviados al sitio para salvar a los niños.
El primer ministro australiano, Scott Morrison, calificó el incidente como "simplemente devastador".
La escuela había invitado a los padres a colaborar con el evento, que incluyó una zona de juegos, un tobogán, una zona de artes y manualidades y el castillo inflable.
La escuela dijo en su página de Facebook que "hubo un accidente en el sitio de nuestra escuela. Vamos a cerrar la escuela por el resto del día", y pidió a los padres recoger a sus hijos "con urgencia".