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Mario Rossini sigue preso por su “peligrosidad procesal”

La Cámara de Apelaciones de Feria consideró que el imputado tendría idoneidad para “la eventual comisión de maniobras de entorpecimiento”.

La Cámara de Apelaciones en Feria resolvió el viernes pasado que el contador Mario Rossini, titular de Bolsafé Valores continúe detenido por su “peligrosidad procesal”, justamente la arista más trascendente de la controversia planteada entre la fiscalía y la defensa del imputado, que había apelado la negativa de la excarcelación dictada por el juez de instrucción penal, Nicolás Falkenberg.

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En su resolución, los magistrados de feria, Federico Echauri, Enrique Müller, y José Machado consideraron que las especiales características del delito imputado (Rossini está acusado de administración fraudulenta en 62 oportunidades), presuponen la utilización de técnicas sofisticadas “en las que el imputado es doblemente experto, tanto como agente bursátil como por ser director de una empresa proveedora de software informático, cualidades que le invisten de idoneidad para la eventual comisión de maniobras de entorpecimiento”.

Y agregan: “La libertad del imputado en este liminar estado de la investigación podría atentar contra la misma, ya que no se descarta el riesgo de entorpecimiento probatorio, sobre todo teniendo en cuenta la cuantiosa documental, soportes informáticos que pudieran existir y que eventualmente podrían ser cercenados para mejorar la situación del propio encausado”. A su vez, advirtieron que la salud de Rossini, quien sufrió un accidente cardiovascular el 1 de julio del año pasado, se encuentra resguardada en el Pabellón penitenciario del Hospital Cullen, donde puede recibir una privilegiada atención en caso de surgir cualquier contingencia que exija pronta revisión clínica.

“Esclarecer la ruta de los bonos”

Además, aún se desconoce el contenido de la documentación secuestrada y para los camaristas es poco probable que la misma agote “la investigación de lo que la fiscalía llama metafóricamente «la ruta del dinero» y que en este caso sería más propio denominar «la ruta de los bonos» transferidos de una empresa a la otra – ambas dirigidas por el imputado – cuyo incierto destino ulterior es imprescindible esclarecer tanto para la eventual calificación de los hechos delictivos como para la reparación patrimonial de los damnificados”.

Y despejan toda duda de que “por la cantidad de operaciones aparentemente irregulares ha de existir un detalle de las mismas, o una «contabilidad paralela», esa nómina difícilmente se hubiere localizado en la sede de las empresas hasta aquí allanadas por ser el lugar más obvio hacia el que se dirigía la investigación”.