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Mareado

Colón cayó como local ante Quilmes por 3-0 sumando la primera derrota como local en la era de Pablo Morant. Para el conjunto Cervecero anotaron Miguel Caneo en dos oportunidades y Martín Cauteruccio.

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Mariano Cassanello

ovacion@unosantafe.com.ar

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En 180 minutos Colón tiró por la borda todo lo que había conseguido desde la llegada de Pablo Morant, porque las dos derrotas consecutivas ante Godoy Cruz y Quilmes, en donde el equipo terminó goleado por idéntico resultado (3-0) mostraron nuevamente un elenco vulnerable, perdido dentro del campo de juego, siendo ampliamente dominado por su rival.

En la conferencia de prensa post partido, Morant manifestó que se debe volver a las fuentes y que hoy Colón no está preparado para salir a buscar el resultado, ya que cuando más gente en ataque puso, se generaron pocas situaciones de gol. Y que el mejor negocio está dado, cuando se agrupan atrás, y salen de contragolpe.

A la luz de los últimos resultados, daría la sensación que el entrenador acertó en el diagnóstico, pero la realidad indica que también Colón sumó puntos a veces sin merecerlo y que el rendimiento del equipo nunca estuvo acorde a los números. Es cierto que el libreto del 4-4-2 lo tiene bien aprendido, pero en ciertas ocasiones, se debe arriesgar un poco más y eso es lo que intentó en los últimos compromisos.

La grave deficiencia que tiene este equipo y que salvo en el choque con Arsenal no pudo solucionar, es precisamente la tenencia del balón, dado que Quilmes manejó más y mejor la pelota a lo largo de los 90 minutos y al conjunto local le costó muchísimo hacer prevalecer sus condiciones a excepción de los primeros minutos cuando intentó arrinconar al Cervecero. Demasiado poco para un equipo que juega ante su gente y que tiene aspiraciones de clasificar a una Copa.

La historia pudo ser distinta si el remate de Gabriel Graciani hubiese ingresado en el arco de Trípodi en vez de estrellar el travesaño del arquero visitante cuando se jugaba el primer minuto de juego. Pero desgraciadamente para los intereses de Colón el rebote en el horizontal impactó en el arquero y la pelota se fue al córner.

Fue la situación más clara que dispuso el conjunto rojinegro, y una más a los 22 minutos cuando nuevamente Graciani, en esta oportunidad ingresando por derecha y a la carrera impactó el balón que se fue pegado al caño izquierdo de Trípodi. Por su parte el equipo conducido por Omar de Felippe acercó peligro al arco de Diego Pozo, con un disparo de Cobo que el arquero despejo y otro de Elizari abajo que el 1 sabalero despejó estirándose hacia un costado.

En los minutos finales de la primera etapa tras un tiro de esquina el uruguayo Cauteruccio en vez de rematar al arco tiró el centro atrás para la aparición de Miguel Caneo que empujó la pelota a la red ante la pasividad de todos los jugadores de Colón que no atinaron a nada, salvo Emmanuel Gigliotti quien fue al piso para intentar despejar el balón.

Se jugaban 41 minutos y de los dos, el que había hecho mejor las cosas era Quilmes, que ganaba con justicia al término de la primera etapa, puesto que antes de la apertura del marcador ya tenía arrinconado a Colón contra el arco de Pozo. Sin dudas que terminó siendo un gol psicológico que comenzó a marcar un quiebre en el partido, que iba a terminar de inclinarse a favor del Cervecero en los minutos iniciales del complemento.

El protagonista nuevamente fue Caneo, pero en esta ocasión con una excelsa definición, una verdadera obra de arte, el Chino desplegó el manual de como ejecutar un tiro libre y con una caricia de su botín derecho colgó el balón en el ángulo derecho de Pozo. Un verdadero golazo para establecer el 2-0 a los tres minutos de comenzado el segundo tiempo.

A partir de allí no existió ninguna reacción por parte de Colón, que se derrumbó por completo tirando la toalla antes de tiempo. Por si hacía falta un condimento más para graficar la diferencia entre ambos fue la aparición de Cauteruccio en el segundo palo para decretar el 3-0 ante la enorme pasividad de los defensores.

El resto sirvió para que Quilmes haga correr la pelota y terminara dominando con notable comodidad el desarrollo de juego, propinándole de este modo una durísima derrota a Colón que lo deja con enormes interrogantes hacia el futuro.