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Los trabajadores del predio de AFA destacan la sencillez de Lio Messi

Son como la guardia pretoriana. Lo alaban y defienden espontáneamente sólo si alguien pregunta por el mejor jugador del mundo. Pero ninguno alardea con lo que representa Messi para ellos. "Uff, es un pibazo", dicen.

Son como la guardia pretoriana. Lo alaban y defienden espontáneamente sólo si alguien pregunta por el mejor jugador del mundo. Caso contrario, ninguno de los empleados que trabaja en el predio de la AFA alardea con lo que representa nuestro Lio Messi para ellos. "Uff, es un pibazo".

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Ni hablar, tiene toda la humildad encima. Nos llama por nuestros nombres, eso marca que, pese a lo que es, no se la cree. Cuando juega a la Play (Station) con Angelito (Di María), el Kun (Agüero) y el Pocho (Lavezzi) te hace cagar de risa porque se viven gastando y encima no le gusta perder a nada. Es un fenómeno en todo sentido. Acá ha ayudado al personal". Estas fueron varias de las muchas frases que emplearon algunos de los operarios de este complejo para pintar cómo es el rosarino más famoso en el búnker nacional.

Una vez inmerso dentro de las entrañas de este imponente predio color esperanza se torna imposible no tratar de conocer cómo se comporta Leo cuando viene al país, el mismo que hasta no hace mucho lo cuestionaba sin piedad y fundamento, para defender la casaca más querida por todos.

"Siempre fue igual, muy callado y educado. Es un chico que mantiene cierta esencia", confiesa a modo de disparador David Lascano, el mozo que atiende ahora al seleccionado mayor y trabaja en este predio "desde hace 9 años". Y acotó: "En realidad, todos nos dejan hacer lo nuestro en paz. Son muy ubicados, aunque Leo es uno de los que menos se hace notar a la hora de pedir algo. Es un muchachito muy tranquilo y simpático".

A su turno, Darío Ríos no duda en afirmar que "es un fenómeno. Es tan respetuoso que desde el primer día que nos vio nos llama por nuestros nombres". Este mozo, que suele estar junto al conjunto que dirige Pachorra Sabella en la actualidad y conoce como pocos cada rincón de este complejo porque hace 12 años que viene a cumplir todos los días con su obligación, afirmó además que "acá lo queremos muchísimo porque siempre mostró mucho respeto por nosotros. Es uno de los más humildes, pese a todo lo que tiene y logró a nivel deportivo".

Si bien los empleados también brindan una foja intachable de referencia cuando Ovación les consulta por otros rosarinos, tales son los casos de Ezequiel Garay, Angel Di María o el ex Coronel Aguirre, Ezequiel Lavezzi, lo cierto es que la imagen de Leo acapara toda la atención por lo que representa.

"Por las veces que lo vi, siempre demostró ser el mismo", enfatizó Paulo Benítez, otro de los mozos que atiende principalmente el edificio 2, que es el que pertenece al seleccionado mayor.

Y otro de los empleados, que optó por mantener su nombre en reserva, confesó por lo bajo que "Leo sólo pide lo básico o necesario. Es un monstruo. No tiene problemas además de firmarnos camisetas cuando llega otra gente".

"Sólo te dice algo si le contestás. El es así. Calladito, pero sabe todo", afirmó Osvaldo Soto, uno de los responsables de mantenimiento que tiene este predio. "Hace cinco años que trabajo acá. Y las veces que lo vi o crucé, siempre mostró mucho respeto", agregó el Manco con una sonrisa.

"Lo tenés que ver cuando juega a la Play (Station). Se transforma. Más cuando juega contra el Kun (Agüero), Angelito (Di María) o el otro chico muy divertido, el que tiene muchos tatuajes, el Pocho (Lavezzi). Uhh, no sabés cómo se gastan. Los tenés que ver. Se cagan de risa además", amplió este chaqueño que además dijo "no sé porqué la gente lo trataba mal. Quiere mucho al país y siempre dio lo mejor. Por suerte ahora todos le reconocen ese sacrificio".

Lo que también es digno de destacar de Messi es que en dos ocasiones apareció con una gran sorpresa para los empleados. "Una vez juntó a todos en la sala de conferencia e hizo un sorteo de electrodomésticos. No tenía necesidad de hacerlo. Pero con ese gesto nos ayudó a muchos", afirma otro de los trabajadores que quiso aportar de manera anónima un dato extra al enterarse que Ovación estaba haciendo un informe sobre la Pulga.

"Y la otra vez hizo un sorteo de varias motos. Se pasó Leo", remarcó otro operario. "Cuando viene, no quiere una habitación para él sólo. Se mete con otro compañero y se preocupa porque todo el grupo esté bien cuando están concentrados. Qué capitán tiene el seleccionado", enfatizó otra voz que pidió no ser nombrada "porque no estamos acostumbrados a hablar de él" a modo de conclusión y como sintetizando lo que es Messi como jugador y persona: un crack.

Sin dudas, en este predio todos alaban a Leo. Y no sólo por cómo deslumbra cuando tiene la bocha en su pies sino por cómo es como persona. No hay dudas, es un rey en todo sentido. Y es nuestro.