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Las "vacas borrachas" son furor en Paris

Vinbovin es la carne más buscada en los restaurantes parisinos de lujo. Un hombre alimentó con vino tinto durante años a los animales y al parecer "creó" un nuevo manjar.

Si se usa el razonamiento, se podría decir que las vacas que fueron más felices serán aquellas que tendrán la mejor carne; también podríamos afirmar que las vacas más saludables, también darán los mejores cortes. Lo mismo pensó el enólogo frances Jean-Charles Tastavy, que partió del modelo alimenticio de las vacas de Kobe, pero cambiando la cerveza por el vino local.

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Su prueba comenzó con tres reses (dos de raza Angus y otra Camargue) que fueron alimentadas durante los cuatro meses antes de su sacrificio con vino tinto de la región de Languedoc-Rousillon, en Francia, además de cebada, heno y un suplemento de uvas con agua. El resultado fue que la calidad y sabor de la carne mejoró sustancialmente, hasta el punto de que los restaurantes parisinos de lujo compiten por poder ofrecerla en sus cartas.

En los últimos años, las propiedades del vino fueron ampliamente estudiadas y los especialistas afirmaron que su consumo moderado es beneficioso para la salud: favorece el sistema circulatorio, disminuye el llamado colesterol malo (LDL) y reduce la incidencia de la diabetes de tipo 2.

Este tipo de carne de vacuno fue denominada ‘Vinbovin’. En su experimento, Tastavy comenzó a observar que el apetito de las vacas aumentaba, a la par que su felicidad. “Terminaron produciendo una carne suculenta y de calidad excepcional”, afirmó el enólogo a la agencia France-Presse. Su base teórica se centró en dos estudios realizados en España y Canadá que relacionan la felicidad de las animales con el aumento de la calidad de su carne.

La ingesta alcohólica diaria de estas vacas está entre el litro y el litro y medio, una cantidad equivalente a la máxima recomendada por las autoridades sanitarias para el hombre (es lo mismo que dos o tres copas para los seres humanos). El ganadero propietario de las reses sobre las que se realizó el experimento, Claude Chaballier, asegura que “a las vacas les encanta su nuevo menú, como se puede apreciar en su mayor apetito”.

El chef Laurent Pourcel, propietario del restaurante Jardin des Sens (Jardín de los Sentidos) galardonado con tres estrellas Michelin, ha destacado la “textura especial” de esta carne “bella, marmoleada y tierna, que se carameliza mientras se cocina. Todos los restaurantes parisinos de lujo ya quieren adquirirla”.

Hace varios años, en Canadá existen experiencias similares. La idea fue puesta en marcha por Janice Ravndahl, una ganadera propietaria de la granja Sezmu Meats, donde se introduce el vino en la dieta de las vacas unos tres meses antes de su sacrificio. Según la propietaria de esta granja, las vacas son más felices y bromea diciendo que “incluso se han vuelto adictas al vino, ya que vacas acuden rápidamente cuando ven llegar a sus cuidadores con la alimentación suplementaria”.

La idea, que se ya se había testado en otros animales como los cerdos, seguramente se trasladará a otros países pues diversas investigaciones científicas ya están en marcha para certificar los beneficios de este tipo de alimentación en las reses.

elconfidencial.com