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“La elección de Jorge Bergoglio nos interpela como argentinos”

El referente santafesino del movimiento Comunicación y Liberación, Aníbal Forni, dialogó con Diario UNO sobre la importancia de que la mirada del Vaticano haya girado hacia latinoamérica.

“Bergoglio es un hombre simple, humilde, inteligente, lleno de Cristo presente y que no le tiene miedo a nada”, expresó ayer a Diario UNO el director del doctorado en filosofía de la Universidad Católica de Santa Fe, Aníbal Fornari. Profundamente sorprendido y emocionado por la elección del Papa argentino, el referente local del movimiento católico Comunicación y Liberación, contó que conoció personalmente a Jorge Bergoglio hace poco más de seis años, durante la presentación de libros del padre Luigi Giussani, fundador del movimiento.

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“Lo más llamativo de él es su espíritu de caridad, de ayudar a quien lo necesite. Como ejemplo concreto, recuerdo que una mañana hablamos y me dijo: «recién llego de Mar del Plata», había pasado la noche acompañando a un sacerdote muy viejito que estaba enfermo. Siempre fue muy personal en el vivir la fe y la caridad. Si tenía que ir a una villa, tomaba el ómnibus o el subte, camina por la calle, nunca le gustaron esos cóctels oficiales. Por el contrario, siempre fue muy atento con la persona sufriente. Por lo demás, lo recuerdo por su sencillez, me llamaba por teléfono directamente a mi estudio, y me decía «soy Bergoglio», con una simplicidad muy grande. Es un hombre que le gusta levantarse muy temprano para estudiar y rezar. Es realmente una persona muy llamativa por los cercano que se siente a la gente”.

Una interpelación a los argentinos

—¿Que significa para el país tener un Papa argentino?

—Creo que lo que ganan los cristianos con su elección es un referente con una gran personalidad pastoral. Y no es un pastor teólogo sino un pastor afectivamente ligado a la gente, a sus problemas cotidianos y un hombre de profunda fe. Es decir que reconoce a Cristo presente aquí y ahora, en la historia y en la vida cotidiana de los hombres que lo reconocen.

—¿Cree que va a generar una mayor cercanía entre el Vaticano y latinoamérica?

—Es la primera vez que surge un Papa americano, y tocó que sea argentino. Es un gran orgullo, un gran honor y una gran interpelación también. Es un reconocimiento a la importancia que tiene en la historia mundial y en la iglesia este continente latinoamericano.

— ¿El perfil de Bergoglio, es más parecido al Juan Pablo II o a Benedicto XVI?

—Yo diría que él no es un teólogo del nivel excepcional de Ratzinger, quien es una mente brillante para cualquiera. Benedicto XVI es una persona que dialoga con los grandes filósofos contemporáneos sin problemas. Bergoglio no es así,pero tiene de Benedicto la sencillez y la humildad. Por otra parte, no es una personalidad exuberante propia de un artista y un poeta y un filósofo como era Juan Pablo II, pero tiene de él el sentido de la cercanía masiva a la gente. Cuando salió al balcón, le agradeció al pueblo romano. Yo creo que Bergoglio tiene un perfil propio: es un hombre simple, humilde, inteligente, lleno de Cristo presente y que no le tiene miedo a nada.

El valor del trabajo

— ¿Cuáles eran sus mayores preocupaciones, qué lo motivaba?

—Lo motivaba impulsar jóvenes sacerdotes a ingresar a las villas de Buenos Aires, no para hacer una revolución político social sino como sacerdotes, a demostrar que donde entra el cristianismo entra el progreso de la humanidad del hombre. Quería reforzar los valores del trabajo y de lo que significa llevar uno mismo la comida a la mesa de su casa, por más sencilla y pobre que sea. Pero también lo preocupaba que la gente viviera mejor y que sea mejor. Que mantuvieran las esperanzas, aún en medio de las dificultades, de las tristezas. Por eso siempre se preocupó de que fueran juntas la comunicación de la fe en Jesús con la promoción de la persona. Porque si la persona no se educa no es libre.

Contra el olvido de la gente

“Y él tenía, en ese sentido, una gran preocupación por la sociedad argentina. Que ya estaba dejando de ser un pueblo argentino, para pasar a ser una especie de batalla de unos contra otros a nivel social, político. Y Bergoglio veía un olvido de los grandes temas, que deberían unirnos para aportar soluciones. Le dolía la política exacerbada por las ansias neuróticas de poder y el olvido de la gente, o el uso político de la gente como clientes y no la consideración de la gente como quienes tienen que ser ayudados a ser protagonistas de su vida”.

El ahora nuevo Papa de la Iglesia Católica, Francisco, decidió seguir la carrera sacerdotal a los 21 años, en 1957. Se desempeñó como superior provincial de los jesuitas, entre 1973 y 1979, en plena dictadura militar argentina. Durante esos tiempos mantuvo la misión pastoral de la orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola.

Argentina violenta

—¿Qué opina sobre los cuestionamientos sobre el rol de Bergoglio frente a la dictadura militar?

—Bergoglio siempre fue un hombre crítico de la represión sin ley y sin mesura del proceso militar. Pero también fue muy crítico de la guerrilla y aquellos que mandaban a los jóvenes a la muerte, confundiendo caridad con la lucha por el poder, así sea en nombre de los pobres. Esas fotos que ha publicado (Horacio) Verbitsky tienen un uso politizado y sacado de contexto. Verbitsky estuvo en la guerrilla y también mató. También puede haber fotos de monseñor Zaspe, porque era integrante de la Comisión Episcopal y tuvo que ir a hablar con Videla, y a pedir por gente. Yo creo que Bergoglio tuvo una postura crítica profunda, que tocó a los dos términos de la lucha a muerte que se planteó en Argentina. Y planteó las cosas no desde México, o España o Suecia sino desde acá, metido en el barro de la historia argentina.

“Siempre estuvo muy preocupado por la Argentina violenta, que no acababa de superar enfrentamientos heridas, broncas, resentimientos, luchas por el poder y olvidando el gran don que han recibido de gente capaz de hacer cosas buenas y un país lleno de recursos, de generar riqueza para que todos vivan bien y puedan trabajar”.