En contraste, afirmó que actualmente el sector genera un superávit superior a los US$ 10.000 millones y advirtió que, bajo el modelo anterior y en el contexto internacional actual, la economía argentina habría enfrentado una crisis de mayor magnitud.
“Hoy hubiéramos volado por los aires, hoy tendríamos una hiperinflación, hoy tendríamos caídas del PBI en torno al 10 o 15 por ciento”, sostuvo el mandatario.
Uno de los ejes del discurso fue el desempeño de Vaca Muerta. Milei aseguró que la producción promedio, que rondaba los 310.000 barriles diarios en 2023, superó los 670.000 barriles por día en agosto de 2026.
El Presidente vinculó ese avance con la desregulación del mercado energético y destacó la eliminación del denominado barril criollo mediante el DNU 70/2023, una medida que, según su interpretación, permitió modificar las condiciones del sector.
“Argentina está generando una revolución subterránea que, cuando salga a la luz, se va a convertir en un paraíso”, afirmó.
Milei también defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que definió como una herramienta para atraer capitales, impulsar proyectos productivos, generar empleo y ampliar las exportaciones.
En ese marco, planteó que el sistema debería extenderse progresivamente al conjunto de la economía argentina. “En el largo plazo, la economía argentina va a ser todo un RIGI, va a ser un lugar apto para las inversiones”, expresó.
Además, cuestionó a los gobernadores que no adhirieron al régimen y apuntó particularmente contra la provincia de Buenos Aires, al considerar que su rechazo responde a motivos ideológicos. En contraposición, elogió al gobernador neuquino, Rolando Figueroa, por acompañar la política de promoción de inversiones.
En otro tramo de su exposición, el Presidente comparó la evolución de las exportaciones argentinas con la del resto de América Latina. Aseguró que, entre 2020 y 2025, las ventas externas de la región se multiplicaron casi por seis, mientras que las argentinas lo hicieron por 2,8.
Frente a ese escenario, proyectó que las exportaciones nacionales superarán los US$ 100.000 millones durante 2026 y anticipó que hacia 2035 el país podría recuperar niveles de participación en el comercio internacional que no registra desde hace más de medio siglo.
Milei también rechazó la devaluación como herramienta para mejorar la competitividad. Según argumentó, la depreciación de la moneda puede empobrecer a la población sin resolver los problemas estructurales de la economía.
Como alternativa, defendió una reducción de impuestos y regulaciones, una mayor inversión en infraestructura y menores costos internos. En ese contexto, mencionó el desarrollo de oleoductos, el gas natural licuado y la minería como sectores que podrían aportar nuevas divisas.
Durante su discurso, el mandatario volvió a respaldar el rumbo económico de su administración y presentó la expansión energética y el crecimiento de las exportaciones como pilares de su estrategia para los próximos años.