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Menos carne en el plato: los argentinos consumen 5,3 kilos menos por año

El consumo de carne vacuna se ubicó en 45,4 kilos anuales por habitante, un 10,5% menos que en septiembre de 2025. La suba de precios, la pérdida de poder adquisitivo y el crecimiento de las exportaciones reconfiguran el mercado.

La carne vacuna sigue perdiendo lugar en la mesa de los argentinos. Entre los precios en alza y la dificultad de los hogares para sostener sus compras, el consumo cayó a 45,4 kilos por habitante al año, uno de los niveles más bajos de la serie histórica, según los últimos datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

La cifra corresponde al promedio de los últimos 12 meses considerado a septiembre de 2026 y representa una caída del 10,5% respecto del mismo período de 2025. En términos concretos, cada argentino consume unos 5,3 kilos menos de carne vacuna por año que hace un año.

El retroceso se produce en un mercado atravesado por dos tendencias: mientras las exportaciones ganan participación, la demanda interna pierde terreno. La combinación de una menor disponibilidad de carne para el mercado local y el encarecimiento del producto presiona sobre el consumo de los hogares.

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Diez años de caída en el consumo

La comparación histórica permite dimensionar el cambio. Hace una década, los argentinos consumían 56,1 kilos de carne vacuna por persona al año. En los dos años siguientes, el indicador se mantuvo entre ese nivel y los 58,2 kilos, pero después comenzó una tendencia descendente que todavía no logra revertirse.

El último registro profundiza ese proceso y refleja las dificultades para sostener uno de los alimentos tradicionalmente centrales en la dieta argentina.

La caída también se observa en el volumen total destinado al mercado interno. Según CICCRA, durante los primeros nueve meses de 2026 el consumo aparente fue de 1,535 millones de toneladas de carne equivalente res con hueso, unas 202.500 toneladas menos que en el mismo período del año anterior.

Menos carne para el mercado interno y precios en alza

El informe de CICCRA atribuye parte de esta dinámica a la retracción de la producción y al crecimiento de las exportaciones. En ese escenario, los envíos destinados al mercado interno registraron una caída interanual del 11,7%.

La menor disponibilidad relativa de carne para el consumo local se reflejó en los precios: según la entidad, la carne vacuna registró una suba del 6,9% en términos reales, es decir, por encima de la evolución general de los precios utilizada para realizar la comparación.

Además, la participación del mercado interno en la producción total se redujo. Entre enero y septiembre, la absorción doméstica representó el 69,7% de la producción, cuatro puntos porcentuales menos que en igual período de 2025.

El escenario combina así una menor cantidad de carne destinada al consumo local con dificultades económicas que condicionan las decisiones de compra de las familias.

La contracara de la caída del consumo interno es el crecimiento de las oportunidades comerciales en el exterior. Uno de los factores señalados es la ampliación del cupo de exportación hacia Estados Unidos, que pasó de 20.000 a 100.000 toneladas anuales de carne argentina con un tratamiento arancelario diferencial.

La expansión de ese mercado refuerza los incentivos para exportar, en un contexto en el que el negocio de la carne atraviesa cambios tanto en la producción como en la distribución entre compradores locales e internacionales.

Por ahora, los datos muestran una tendencia clara: el consumo interno continúa retrocediendo mientras las exportaciones ganan espacio. El desafío para el mercado argentino será sostener la actividad exportadora sin que la carne vacuna siga perdiendo presencia en la mesa de los hogares.