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Hospital Cullen: Dermatología atiende a 320 pacientes por mes

El servicio, referente en la provincia y con profesionales de prestigio, realiza un incansable esfuerzo diario.

El área de Dermatología del Hospital Cullen es referente en el Centro Norte de la provincia. Su jefe, el doctor José Luis Iribas, fue durante años presidente de la Asociación Argentina de Dermatología (AAD). Hoy, a ese cargo, lo ocupa su esposa, una reconocida dermatóloga de la ciudad. Mientras, él es el vicepresidente.

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Formado en la UBA, docente en varias universidades y actualmente en la Adventista del Plata (UAP), de Villa Libertador San Martín, Entre Ríos, trabaja todas las mañana en el hospital, con bajo perfil y dedicadamente con un grupo muy pequeño de entusiastas colegas y residentes, atendiendo “aproximadamente 80 pacientes por semana”, lo que totaliza 320 por mes, según afirmó.

Generar conciencia todo el año

“En relación a las atenciones y preocupaciones más frecuentes del servicio, se encuentra en su haber y se destaca un trabajo pionero y sistemático de prevención, concientización y tratamiento del cáncer de piel, una de las tantas acciones sobre las que más se trabaja”, destacó por su parte el director del hospital, doctor Francisco Sánchez Guerra.

En ese sentido, Iribas precisó: “Desde hace muchos años se conoce que las quemaduras solares que se producen en la niñez y específicamente antes de los 20 años constituyen un factor de riesgo importante para el desarrollo de cáncer de piel y especialmente del melanoma en la etapa adulta.

“A eso –agregó– ya lo sabemos desde finales de la década del 80, cuando ya había trabajos publicados que así lo aseguraban y actualmente se lo considera un factor de riesgo muy importante. De allí que los padres tengan que evitar las quemaduras solares en los chicos que, por otra parte, son muy comunes”.

Luego, explicó que estas quemaduras que se dan en los niños y en los jóvenes hasta los 20 años van a facilitar el desarrollo de nevos displásicos o lunares atípicos que eventualmente podrán dar lugar a melanomas; o bien, en las zonas de piel sana dañadas por el sol, se podrán desarrollar patologías malignas si es que ese paciente tiene la predisposición a ello.

El profesional agregó que los que se queman con facilidad frente a la exposición solar son las personas de piel clara, específicamente los niños que se ponen rojos con facilidad y que no se broncean y los niños de pelo rojo son los más susceptibles.

“Si bien estamos en invierno la concientización debe ser permanente –aconsejó el dermatólogo. Insistimos en que los padres deberían evitar que los chicos estén afuera, al sol, en un horario de la siesta, horario que por otra parte es muy común en las colonias de vacaciones. Por eso habría que desarrollar actividades en sitios cubiertos”.

El horario permitido para tomar sol es ahora hasta las 10.30, o después de las 17. Otra de las recomendaciones es que los niños usen protección física como diversas prendas y sombreros. “Y, en cuanto a los factores de protección solar o las cremas –agregó Iribas–, cuanto más alto sea el factor de protección, mejor”.

Formación permanente

Los doctores Sánchez Guerra e Iribas hicieron estas declaraciones en el marco una jornada de capacitación y actualización que vincula los campos de la dermatología y la clínica médica. La misma tuvo lugar en el Auditorio del Hospital Cullen y se prolongará por varios meses.

Los directores de la misma son los doctores Aníbal Gastaldi y José Luis Iribas, justamente.

“El Servicio de Clínica Médica –a cargo de Gastaldi– y de Dermatología –a cargo de Iribas– son referentes en la región, y atienden casos de alta complejidad. Desde hace años ambas áreas trabajan de manera conjunta para el abordaje interdisciplinario en pos de eficientizar los resultados de la asistencia y brindar más y mejor salud a los pacientes”, consideró al respecto Sánchez Guerra.

Y recordó que ambos servicios han cosechado distinciones nacionales de importancia por el abordaje de distintos casos, investigaciones clínicas y participaciones en asociaciones de prestigio.

Sobre este aspecto, Iribas recordó: “Ya en los 80 comenzamos nuestro trabajo en la (AAD), un lugar en donde crecimos y nos formamos, y fui presidente de la misma desde 2005 al 2007, continuando actualmente en la nómina de autoridades”.

En relación a las Jornadas, el dermatólogo explicó que “el propósito de vincular la dermatología con la medicina interna es porque de este modo los médicos clínicos tienen más herramientas para detectar y hasta tratar problemas en la piel que no requieren intervención de un especialista. Además, la clínica médica y la dermatología son especialidades que deben estar en permanente diálogo y contacto interdisciplinario, estableciendo una relación entre colegas en donde prime el diálogo y la comunicación”.

“Por eso –agregó– es que nos hemos reunido para exponer los principales hallazgos, novedades y tratamientos que tocan a ambas áreas, y las jornadas se prolongarán un tiempo más, por lo que las inscripciones siguen abiertas”.