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Hasta las manos

Diego Pozo analizó su pasado y presente en diálogo con Diario UNO. “Colón marca la diferencia; el club le brinda al jugador todo lo que necesita”, tiró. Además, habló de la Selección, de Sensini y de la salida de Batistuta.

Gustavo Privitera

gprivitera@diariouno.net.ar

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En el barrio La Gloria de Mendoza cuando no era asfaltado y era todo de tierra vivía en la calle jugando al fútbol. “Trabajé de verdulero, en un aserradero, en lugares que te enseñan a valorar la vida y a hacerte hombre. Me vino bien hacer eso”. ¿A quién corresponde la confesión? Le pertenece a Diego Raúl Pozo (34), el consolidado arquero de Colón –allí tiene contrato hasta el 30 de junio de 2013–, el mismo que alguna vez recorrió los potreros de su ciudad.

La anécdota pinta lo que fue su pasado y sirve como enseñanza para los jóvenes que la pelean bien desde abajo. “Cuando dejé el colegio mi viejo me dijo: ‘Podés jugar al fútbol y tenés que trabajar’. Yo trabajé porque quería tener lo mío. Me echaron del colegio, hoy estoy arrepentido, pero en ese momento tomé esa decisión”, remata Pozo con tono seguro. En ese momento pasa una camioneta por la concurrida calle San Martín, un señor le muestra un escudo del Sabalero y él, fiel a su estilo, sonríe tímidamente.

UNO con el Uno

En sus últimos días de vacaciones en Mendoza, adonde llegó acompañado de sus cuatro mujeres: su esposa, Mariela, sus hijas Abril (11), Martina (8) –ambas juegan al hockey sobre césped en CRAI de Santa Fe– y Lola (2), se prende en una extensa nota con Diario UNO.

El arquero comenzó haciendo un balance del 2012 con la camiseta de Colón y afirmó: “Si bien terminar con 26 puntos no es el objetivo que te piden en Santa Fe y el que nos planteamos nosotros, todo esto nos ayuda para arrancar un nuevo año sabiendo que tenemos que hacer un campeonato mejor que el que pasó. Se nos dio así porque no fuimos un equipo regular.

–¿Quedó un sabor amargo porque te expulsaron en el último partido, con Cerro Porteño, o estás conforme con haber participado de la Sudamericana?

–No nos quedamos conformes por haber sólo participado en la Copa. A todos les encanta jugar un torneo internacional, pero nos enfrentamos a un buen equipo y perdimos la clasificación en la cancha de Colón, donde tuvimos ocasiones de gol, perdimos un penal, fuimos a Paraguay, íbamos ganando 1-0 al minuto de juego y no lo supimos mantener. Con lo que pasó al final (su expulsión) me voy diciendo por qué lo hice, pero tenía amigos ahí y al ver cómo trataron a la gente estaba con un poco de bronca.

–¿Ser el arquero de Colón durante casi cinco años se disfruta?

–Obviamente que sí. Me siento muy bien, la verdad es que hace cuatro años y medio que estoy allí y he faltado sólo ocho partidos. La gente me trató muy bien y cuando uno trabaja para hacer las cosas bien a la larga te salen. El haberme mantenido tanto tiempo en un arco en una ciudad tan exigente es por algo.

–¿Falta algo para que te llamen de nuevo a la Selección?

–Va todo de la mano, cuando Colón hizo dos torneos buenos y estuvimos peleando el campeonato, tuve la chance de jugar en la Selección. Ya a mi edad se hace más difícil, pero sigo soñando con eso.

–¿Hay algún recuerdo del Mundial 2010?

–Es eso, haber estado en un Mundial, con jugadores que van a ser los mejores de la historia, tanto Diego (Maradona) como Messi (Lionel). Eso me lo voy a llevar de por vida.

–¿Qué opinás de la renuncia de Gabriel Batistuta como secretario técnico del Sabalero?

–Sabía que estaba por renunciar, pero desde que llegó a Colón, a pesar de ser la personalidad que es en el mundo, no sólo en Argentina, es un tipo muy sencillo. Fue el nexo entre nosotros y los dirigentes, el del consejo en el vestuario, el de poner una palabra crítica cuando debía. Cuando nosotros necesitábamos algo él estaba siempre. La verdad es que su paso por Colón le hizo muy bien a la institución, a todos nos dejó algo.

–Le ganaron el clásico a Unión, pero lamentablemente la violencia empañó todo…

–Sí. A mí me tocó perder uno y empatar uno anteriormente. Sé cómo se vive en la ciudad y cómo se pone la gente de Colón cuando pierde. Le dimos una alegría a la gente, que estaba necesitada, y después vino la violencia lamentable de siempre. En el fútbol argentino viene pasando esto desde hace años y años y no se corta nunca.

–¿Las autoridades tienen que cambiar algo o porque es Argentina seguirá siendo así?

–Es que nunca se hizo nada serio para cambiar la violencia en el fútbol, siguen existiendo los barras y las muertes. No quieren hacer nada para parar esta violencia.

–¿Cómo es Roberto Sensini como técnico y como persona?

–Es un tipo que jugó casi toda su carrera en Europa, que tiene tres mundiales encima y es muy claro en la identidad que quiere para el equipo.

Del poco tiempo que estuvimos con él como DT me estoy llevando cosas que a la larga me servirán como persona o si sigo en el fútbol como entrenador.

–¿En qué marca la diferencia Colón con el resto de los clubes?

–Marca la diferencia en que tiene un hotel cuatro estrellas, un predio que tiene diez canchas y cuatro están muy bien. Llegás todos los días y tenés un gimnasio con todo para entrenar. Además cobrás al día y eso es lo que necesita un jugador.