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“Hacemos los controles para que no suceda un Cromañón”

Lo aseguró el secretario de Control, Ramiro Dall’ Aglio al referirse a las inspecciones que realizan todos los fines de semana en los boliches de la ciudad. También habló sobre lo sucedido en Kiss.

La tragedia en el boliche Kiss en Santa María enlutó a Brasil pero reavivó los sentimientos de dolor que se vivieron en la Argentina en 2004 cuando una bengala incendió un local bailable en el barrio de Balvanera en la ciudad de Buenos Aires, República de Cromañón y provocó la muerte de 194 personas y dejó a más de 1.400 heridos.

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En Santa Fe, como en muchos otros puntos del país, los gobiernos locales comenzaron a trabajar intensamente en los controles necesarios para evitar este tipo de situaciones. A comienzos de la gestión del ex intendente Mario Barletta, se tomo el tema de la noche como central y desde la secretaría de Control se empezaron a delinear políticas al respecto. Ramiro Dall’Aglio, hoy a cargo de esa área municipal, se refirió a la situación actual y sobre todo a los resultados que se obtuvieron luego de un trabajo incansable. “Lo primero era ordenar los lugares en donde estaba permitido tener actividad bailable y también la ubicación de todos los lugares que tenían la habilitación y todo se terminó plasmando en dos ordenanzas en el Concejo Municipal”, detalló a Diario UNO el funcionario.

La primera norma tuvo que ver con la relocalización de las confiterías bailables que hoy avanza a buen ritmo. Y por otro lado, lo que se llamó la emergencia nocturna que consistió en modificar la ordenanza 9139 de espectáculos públicos, y en cuatro aspectos fundamentales: la capacidad, que determina la cantidad de gente que puede haber dentro de cada local; el ingreso de menores que luego de varias discusiones y debates se determinó desde los 18 años y con algunas excepciones y en determinadas condiciones, pueden ingresar los de 17 que es cuando al otro día no hay actividad escolar, es decir viernes, sábado, domingo y víspera de feriado; el consumo de alcohol donde se determinó que menores de 18 años no pueden consumir y el horario de la venta de alcohol cesa una hora antes del cierre; y el cuarto punto que ordenó mucho la actividad nocturna es el tema del horario, donde se definió uno de ingreso, otros de cese de venta de alcohol y el de cierre.

“Gran parte de estos puntos no fueron respetados en la desgracia que ocurrió en Brasil. Cada uno de los locales bailables en Santa Fe tiene determinado un verificador, no un inspector, sino un personal técnico que a partir de un título habilitante determina en función de la ordenanza de edificaciones privadas y el reglamento de ordenamiento urbano, la cantidad de gente que puede haber dentro de cada local en función de la capacidad que posee el mismo”, detalló Dall’Aglio.

Al ser consultado, sobre cómo se hacen cumplir esto puntos que establece la norma cada fin de semana, el secretario de Control de la Municipalidad dijo: “Todo esto se garantiza con un inspector como mínimo todas las noches que haya actividades bailables en la ciudad, parado en la puerta, y recorriendo el interior para que no haya menores”.

Pero además, Dall’Aglio aseguró que además de inspectores hay periódicamente, a diferencia de otras actividades comerciales, verificadores que constatan si por ejemplo se sacan o ponen barras o otras modificaciones, pero no solo se observan los cambios que modifican la capacidad sino también lo relacionado con lo edilicio y lo eléctrico. “Es decir que cualquier estructura tiene que ser ignífuga, las carpas por ejemplo que están al aire libre también ignífugas, entre otras”, agregó el funcionario municipal.

“Lo que sucede desde 2007 hasta ahora tiene que ver con focalizar la cuestiones de seguridad por parte de Edificaciones Privadas. Hay un trabajo muy importante que tiene que ver con la verificación y aprobación de los planos que por ejemplo ninguna pared este dudosa y se pueda caer, o una estructura o el piso; y además aprueba, por parte de un matriculado, un plan de contingencia”, manifestó Dall’Aglio.

Siguiendo esta línea, el funcionario agregó: “Con todas estas exigencias funcionan las actividades bailables todos los fines de semana, lo cual no significa que cualquiera de estas cuestiones no se esté al límite de violarlas lo cual genera actas de infracción y depende de la gravedad corresponde una sanción más o menos severa. Una de las cuestiones más sensible tiene que ver con la capacidad y el ingreso de menores por ejemplo el fin de semana estuvo clausurado un boliche ubicado en el ingreso a Alto Verde por ese motivo, es decir que si uno de esto cuatro puntos no se respetan generan además del acta de infracción la clausura para hacer cesar el peligro latente que hay y que esto vuelva a suceder”.

Para concluir, Dall’Aglio expresó: “Todos los fines de semana hay una eterna tensión con respecto a todo esto con los empresarios. Para nosotros es una responsabilidad ineludible y nunca podemos ni debemos descansar ni delegar una responsabilidad que el municipio tiene que cumplir. Pero si es un trabajo de todos y por eso estamos en constante tensión. Como en todos los ámbitos hay gente más preocupada y responsable con este tipo de cosas y gente que no lo es tanto. Lo que si sabemos es que en ningún momento nos podemos quedar tranquilos y tenemos que estar constantemente controlando y supervisando. Las 52 semanas del año nos tiene en vilo y apelamos a los grados de responsabilidad que los empresarios tienen. En el caso de Cromañon hubo responsabilidad del estado, pero la del empresariado está a la vista por la causa procesal”.