San Juan 8 > Información General

“Fue una de las experiencias más emotivas de mi vida”

La frase corresponde a Gustavo Risso Patrón, el santafesino que fue recibido por el Papa Francisco el pasado 9 de mayo en el Vaticano. Bergoglio fue su profesor de Literatura en el Colegio Inmaculada Concepción, en el año 1964.  

Matías De Philippis

Diario UNO de Santa Fe

Te puede interesar...

“Desde que Jorge Bergoglio fue elegido como Pontífice, la emoción invadió enormemente mi corazón y la verdad que me tiene a mal traer, porque realmente todavía no alcanzo a dimensionar la verdadera importancia y trascendencia de que el mismísimo Papa Francisco sea un gran amigo que la vida me cruzó en mi camino”, expresó con la emoción a flor de piel Gustavo Risso Patrón en diálogo con Diario UNO, sentado en el living de su casa y con la mirada todavía desconcertada, mirando las fotos que el mismo Bergoglio le firmó y pensando aún en la gran oportunidad que pudo de concretar el pasado 9 de mayo en Roma, Italia.

Gustavo conoció al actual papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, en el año 1964 en el Colegio Inmaculada Concepción de nuestra ciudad, cuando éste último era maestrillo y todavía no estaba ordenado como sacerdote. “En ese entonces era profesor de Literatura. Recuerdo que trajimos a Santa Fe a Jorge Luis Borges, a María Esther de Miguel y a otros grandes escritores de la época para fomentar lo que Jorge (por Bergoglio) quería que nosotros aprendiéramos como sus alumnos. En ese momento yo estaba cursando el cuarto año del colegio secundario. Realmente, toda la promoción del año 1965 de la institución educativa, tuvo un trato y una llegada muy especial con Bergoglio”, continuó relatando Gustavo Risso Patrón.

“En estos 48 años que pasaron desde que nos recibimos en el colegio, siempre mantuvimos un contacto permanente. Bergoglio siempre sobresalió entre los demás por su gran humildad, sinceridad y simpleza. Además era muy exigente con nosotros, quienes realmente no sentíamos esa exigencia como una obligación, sino que respondíamos todos muy atentos a las formas en que él nos encargaba las tareas. Realmente daba gusto sentarse a escucharlo en sus clases”, recordó.

Sobre la hora, cambio de planes

Tanto Gustavo Risso Patrón como su esposa, tenían todo organizado para su viaje de placer hacia Turquía y Grecia. Pero dos días antes de salir, el itinerario del viaje y toda su esencia, cambiaron por completo a raíz de una respuesta que nunca pensaron recibir. “Como viajábamos por una línea aérea italiana y hacíamos escala en Roma, dos días antes de salir le escribí un correo electrónico a Jorge Bergoglio para programar un encuentro. En realidad lo mandé al Arzobispado de Buenos Aires y no creí tener una respuesta”, subrayó Risso Patrón y continuó su relato: “Él, inmediatamente me contestó con palabras sencillas y sentidas como siempre se caracterizó: “Querido Gustavo, los espero con mucho gusto en mi residencia” (haciendo referencia a la Casa Santa Marta, residencia ubicada dentro de la Ciudad del Vaticano , donde actualmente vive Bergoglio en el Vaticano).

Alegría desbordante

El encuentro entre el Papa Francisco y la familia Risso Patrón duró algo más de media hora. “Fue una de las experiencias más emotivas de mi vida. Lo observé muy contento y juvenil, con una alegría desbordante en su rostro y en todas sus expresiones”, subrayó el egresado del Colegio Inmaculada en 1965. Según contó Gustavo, Bergoglio ingresó a la habitación, casi corriendo, y apenas se vieron se estrecharon en un fuerte abrazo. En ese momento, él expresó: “Tavo (en referencia al sobre nombre de Gustavo en aquella época), que alegría que estés acá”. Allí comenzó una distendida conversación donde se hablaron diversos temas. Ante la pregunta de la familia santafesina sobre sus sensaciones luego de la asunción como pontífice, Bergoglio respondió entre risas: “Aún no hice el curso de Papa” y continuó: “Estoy haciendo acá, lo mismo que hacía en Buenos Aires”.

“En la reunión le entregamos muchos regalos, como una obra del taller de artesanía de La Guardia que nos dio la Municipalidad, un mate del Concejo Municipal y una taza de la Cámara de Diputados. Además, les llevamos un tarro de dulce de leche y alfajores santafesinos, que siempre le gustaron a Jorge”, finalizó el relato Gustavo Risso Patrón.