Al oír los disparos, periodistas, funcionarios y celebridades se arrojaron al suelo y buscaron refugio bajo las mesas. “¡Apártese!”, gritaban algunos presentes mientras otros pedían que todos se agacharan.
En cuestión de segundos, equipos tácticos armados tomaron posiciones dentro del salón, mientras efectivos de la Guardia Nacional se desplegaban en el edificio. El Servicio Secreto bloqueó las salidas para controlar la situación y luego organizó una evacuación ordenada.
Una de las asistentes, una veterana militar, relató que escuchó varios disparos y vio caer a una persona cerca suyo. Según su testimonio, el atacante estaba armado con un rifle.
Horas después, las autoridades confirmaron que el presunto tirador fue detenido, aunque no trascendieron detalles oficiales sobre su identidad ni sobre posibles víctimas.
Evacuaron a todo el gabinete y reforzaron la seguridad
El vicepresidente JD Vance también fue evacuado junto al resto del gabinete, cada uno bajo estricta custodia. Entre los presentes estaban el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth.
Helicópteros sobrevolaron la zona y un fuerte operativo policial rodeó el edificio mientras se desarrollaban las tareas de seguridad.
Un evento marcado por la polémica previa
La cena de corresponsales, uno de los eventos más emblemáticos del calendario político en Estados Unidos, ya venía rodeada de tensiones. En los días previos, cientos de periodistas habían cuestionado la postura del Gobierno frente a la libertad de prensa.
El episodio, que obligó a interrumpir la velada, reaviva las preocupaciones por la seguridad en actos oficiales y suma un nuevo capítulo de tensión política en Estados Unidos.