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LA LUCHA DE FLOR DE LA V

"Pagué el precio de ser travesti en esta sociedad: lo he padecido y he llorado"

Flor de la V decidió salir a alertar lo que está sucediendo en plena pandemia, y cuarentena obligatoria, con el colectivo trans que advirtió que hay una fuerte crecida en los números de violaciones, asesinatos y distintas vejaciones.

Este fue el puntapié para que la conductora hablara sobre su propia experiencia, que admitió que también fue echada de su casa cuando se animó a expresar su inclinación sexual.

“Sentís el desprecio de tu familia, tu papá te dice que ‘sos maricón’ y que ‘sos una vergüenza’, que ‘sos inservible’ y tu autoestima queda quebrada. Más tarde llegará ser fuerte para recibir los golpes de la discriminación de una sociedad transfóbica que descarga su ira sobre vos”, contó a la revista Gente.

“Me echaron de mi hogar a los 17 años. Ahí tuve que empezar a pelear sin armas, enfrentándome a los que no me querían. Un poco impulsada por la impunidad de la adolescencia y hacérmela de abajo. Hoy tengo 45 y puedo decir que tuve que trabajar de cualquier cosa y que soy una sobreviviente. Fueron todas cosas que me fortalecieron”, afirmó.

Flor recordó la noche que pasó detenida: “Tenía 19 años iba caminando por Santa Fe y Azcuénaga. Por un edicto policial que no permitía que anduviéramos vestidas con ropa de mujer. Pasé una noche en la cárcel. Tuve suerte de que no había nadie más en el calabozo".

“Tengo que sincerarme y decir que al principio no hablé por vergüenza, me daba pudor el tema de mi voz y la presión de tener que hacer una voz femenina… ¿Por qué transformarme y ser de cierta manera? Pagué el precio de ser travesti en esta sociedad: lo he padecido y he llorado", reveló.

Hoy, Flor es parte del del consejo escolar de padres del Liceo francés, colegio al que van sus hijos, los mellizos Paul e Isabella (9). Asegura que su aporte es para sumar diversidad e insistir en la importancia de que se implemente la ESI (Educación sexual integral).

“Es hermosa la diversidad con la que viven los niños hoy. Creo que los prejuicios los tenemos los grandes. En casa no hay juegos de nena o de varón, lo mismo con el deporte y saben que no hay género en los colores. Eso es algo en lo que ponemos mucho el acento”, afirmó.

“Soy una mamá travesti del Liceo y lo digo con orgullo. Tienen que respetarme. Y estoy orgullosa de ser una travesti argentina. Me dio todo mi condición: soy querida, pude construir una profesión y nunca me faltó trabajo. En ningún momento se puso en duda: a mí no me interesa ser mujer. Me hubiera operado si fuera así. Me costó años porque me daba vergüenza cuando me ofendían. No tenemos que sentir vergüenza. Sufrí y aprendí y hoy puedo transmitírselo a mis hijos”, finalizó.