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Las fotos de la China Suárez junto a Amancio y Magnolia en Ezeiza

En la noche del jueves, La China Suárez partió junto a su mamá, Marcela Riveiro, y sus hijos más chicos rumbo a Miami. La actriz acaba de superar el COVID-19 y ya está lista para cumplir con los compromisos laborales que tiene pendientes en el estado de Florida. Como puede verse en las fotos exclusivas de TN Show, la influencer estuvo cargada de valijas en el Aeropuerto de Ezeiza donde cumplió con todos los trámites necesarios antes de volar. Sin perder nunca de vista a Amancio y Magnolia, luego de las cuestiones burocráticas, abordó el vuelo de las 23.30.

La familia no viajó completa porque Rufina, su hija mayor, fruto de su relación con Nicolás Cabré, se quedó en el país. En tanto, Benjamín Vicuña tampoco pudo acompañar a su pareja porque aún permanece varado en Chile. El actor viajó para cumplir con algunos trabajos y no puede regresar como consecuencia del cierre de fronteras en el país vecino.

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En sus redes, el galán compartió un texto en el que expuso sus sentimientos ante este momento tan difícil que atraviesa todo el mundo debido a la pandemia, aunque hizo énfasis en su experiencia personal.

“Para nadie es una novedad hablar sobre los tiempos desafiantes que vivimos. Tiempos comparados con guerras que al menos yo no viví. Para nadie es fácil manejar en medio de la niebla, muchas veces sin saber cuál es el camino. Qué difícil para la ciencia y para nosotros entender que el aire puede ser nuestro enemigo, un beso un kamikaze y la distancia con nuestros seres queridos un salvavidas. En mi caso, como actor, cumplo con mi responsabilidad de terminar una serie nocturna en Chile desde el 6 de marzo, alejado de mi familia radicada en Buenos Aires, con fronteras cerradas que solo aceleran la ansiedad y con mis teatros sin poder abrir sus puertas hace ya más de un año”, comenzó relatando.

Luego, añadió: “Qué desolación ver como algo tan grande y noble como un centro cultural se cae a pedazos en medio del desinterés. Nada de lo que menciono se compara al dolor de perder a alguien, eso es obvio, pero si es un dolor progresivo y aparentemente invisible. Los trabajadores de la cultura hoy son invisibles, como sus familias y necesidades. Cuánto dolor e incertidumbre caminar por las sombras de lo no esencial. Este texto seguramente no es esencial ni relevante, pero si un grito desde lo más profundo de un hombre que improvisa y extraña en tiempos violentos”.