“En el caso de mi hijo, me acompaña desde la espera, el entender que los horarios (por el trabajo) son largos, que hay mucho ensayo”, dijo a la revista Gente.
“Lo veo muy él. Le gusta mucho lo que hacen sus padres, nos acompaña un montón, pero no ha expresado abiertamente que quiere hacer algo relacionado a lo nuestro. Le gusta de todo un poco. Tiene diez años y va experimentando. Yo quiero que sea feliz en lo que elija ser, tal como mis papás fueron conmigo”, indicó la actriz.
“Atahualpa es un niño que me acompaña mucho en mis trabajos, pero ya está en la escuela y no puede faltar tanto. Viaja conmigo, vamos y venimos. Hacemos malabares. Yo tengo una vida ordinaria con un trabajo extraordinario. Fuera de las luces, el maquillaje, el vestuario… esto es algo que elegí hacer y es increíble que me paguen por hacer esto. Aunque los horarios de esta profesión sean raros, uno tiene que ponerse ciertos límites para que su vida sea una cosa normal… ¡más cuando sos mamá!”, terminó diciendo.