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En una carta el hijo cura de Olivera dice que su padre padece injusticias

En una carta fechada en el 2008, el sacerdote domiciliado en San Rafael le escribió a Jorge Olivera, quien se encontraba detenido en ese momento. Hay una recompensa de 2 millones de pesos sobre el represor. 

Por Daniel Calivares

dcalivares@diariouno.net.ar 

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“De más está decirte que toda la Familia Religiosa del Verbo Encarnado está sufriendo con vos”. Esa frase le corresponde al padre Javier Olivera Ravasi, hijo de Jorge Olivera, el represor condenado a cadena perpetua en San Juan y que se fugó hace diez días del hospital militar Argerich de Buenos Aires.

El sacerdote, quien pertenece a la orden del Verbo Encarnado, instalada en San Rafael, dio a conocer la carta donde figura esa frase hace cinco años, mientras su padre estaba detenido. Esa misma nota, o sermón como la llamó el sacerdote, fue publicada en la página web de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Argentina (AFyAPPA) y aún puede ser consultada.

Esta asociación es civil y nuclear a familiares y amigos de miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policías y Personal Civil “que se encuentran injustamente detenidos y/o procesados, por haber cumplido con el sagrado deber de defender a la Patria durante la Guerra con el Terrorismo de Estado en la Década del ´70”, indica el perfil de la agrupación en su página web.

El sacerdote, en la carta publicada acude a metáforas religiosas para defender la supuesta inocencia de su padre, que fue condenado entre otras cosas, por el secuestro, torturas, violación y desaparición de la joven francesa Anne Marie Erize, quien vivió en Mendoza hasta principios de 1976, cuando viajó a San Juan porque se sabía perseguida y allí fue detenida por el grupo de tareas que comandaba Olivera.

“Querido Papá: Este es el segundo sermón que me escuchás. Dios ha querido que las cosas fuesen de este modo. El primero fue hace casi un año, en la parroquia San Maximiliano Kolbe, de San Rafael. Vos ya estabas “en gira”, como dicen los tanos y la familia se reunió para celebrarte una Misa. Esta vez toca hacerla acá, tras las rejas, con la diferencia que quien la realiza es tu propio hijo”, señalaba el padre Olivera Rabasi, a fines de 2008.

“En esta encrucijada de la historia que ahora nos toca vivir, en estos tiempos que debemos sortear, hablaba la otra tarde con el P. Buela y él me decía que debemos comprender ante todo, el misterio central del Cristianismo, esto es, el misterio de Cristo y Cristo crucificado”, manifiesta el religioso en otra parte de la carta.

Buela es el padre Carlos Migue Buela, fundador de Verbo Encarnado, agrupación que ha sido investigada por sus modos de captación.

En otra parte de su escrito, el hijo del represor le dice a su padre: “Él, Nuestro Señor, en circunstancias análogas a las tuyas debió padecer también un juicio injusto: siendo inocente, se hizo pecado al cargar sobre sí nuestras culpas”.

El sacerdote luego continúa diciendo “Viejo: no te dejes vencer por el mal, antes bien, “vence al mal por el bien” (S.Pablo); “que nada te separe del amor de Cristo: ni la tribulación, ni la angustia, ni la persecución, ni el hambre, ni la desnudez, ni los peligros” (S. Pablo). NO SOS NI EL PRIMERO NI EL ÚLTIMO. NO SOMOS NI LOS PRIMEROS NI LOS ÚLTIMOS… que debemos pasar por esta tribulación e injusticia. Que esto también te consuele” y cierra en los últimos párrafos con un: “De más está decirte que toda la Familia Religiosa del Verbo Encarnado está sufriendo con vos (¡si supieras cuántos han escrito o llamado, o acercádose!) y espera también algún día, compartir la gloria que Dios nos tiene preparada”.

La defensa del hijo de Olivera no es nueva. Cuando su padre fue detenido en Italia, en el año 2000, Javier Olivera y su madre Marta Ravasi supieron asistir a programas de televisión para reclamar la libertad del represor detenido.

Incluso la mujer está sospechada de haber participado en la fuga de Jorge Olivera y de Gustavo De Marchi, ya que se desempeñaba como psicóloga en el hospital de donde se fugaron y fue la encargada de conseguir las autorizaciones APRA que estos fueran trasladados ahí para ser tratados.

En el caso de Javier Olivera, este es abogado y en el 2002 inició el noviciado en el instituto del Verbo Encarnado, haciendo sus votos en noviembre de 2007 y recibiéndose de sacerdote en diciembre de 2008 en San Rafael, en donde vive como sacerdote adscripto a la Parroquia San Maximiliano Kolbe, de San Rafael, Mendoza.

Asimismo es profesor y se encuentra realizando un doctorado en Historia.

La situación del padre

Jorge Olivera fue condenado a principios de julio a cadena perpetua por una serie de delitos cometidos durante la última dictadura militar, entre los que está la desaparición de Mari Anne Erize, uno de los casos más emblemáticos de San Juan.

Una vez que se fugó, la Nación bloqueó sus cuentas bancarias y puso una recompensa de 2 millones de pesos sobre él y sobre De Marchi.

Por ahora, la investigación está centrada en impedir que pasen a Paraguay, por algún paso fronterizo clandestino.