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Ella nació varón, él nació mujer y quieren formar una familia

Karen y Alexis quieren casarse y tener hijos. Si bien su situación no es fácil debido a lo conservadora que es la sociedad que los rodea, aseguran que las miradas hacia ellos van cambiando.

Se dice habitualmente en los ámbitos de las ciencias sociales que uno de los conceptos que caracteriza a la época histórica conocida como Modernidad es un determinado concepto de familia: papá, mamá, los hijos, definida como “célula de la sociedad”.

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No es el único, pero es el que viene al caso de esta nota, ya que una de las discusiones sociales de los últimos tiempos, que algunos definen ya en la Posmodernidad, es el concepto de familia, que incluye modelos complejos como: papá y su esposa, mamá y su marido, y los hijos de ambos y los hijos de cada uno, pero también otros más simples en sus composiciones, como las parejas del mismo sexo, con o sin hijos, o padres y madres solteros con sus respectivos hijos. Pero estos modelos que son cada vez más variados parecen ir queriendo incorporar en esta Posmodernidad nuevos paradigmas de familia.

Karen Evangelina Bruselario es transexual y logró notoriedad cuando inició acciones denunciado discriminación sobre dos boliches de la ciudad, y este año fue una de las figuras del carnaval victoriense.

Alexis Taborda también es transexual y, como Karen, tramitó el cambio de nombre y rectificación de la partida de nacimiento de acuerdo a su identidad sexual. Las luchas por la identidad de género los cruzó un 9 de mayo en Buenos Aires, donde Karen participaba en las reuniones de Comunidad Trans y Alexis en la mesa Trans del Movimiento Evita. “Estaba convencida de que Alexis era varón y que estaba acompañando a sus amigos… Luego me contó su condición pero ya había empezado todo…”, recuerda Karen intentando explicar esta trampa del destino.

“Me vine a vivir a Victoria, por ella… Aquí tengo paz”, resume Alexis su historia, que comenzó en Rosario “imitando ser otra persona” para tratar de responder a las expectativas de sus padres, pero siempre supo lo que su cuerpo le negaba: que era varón.

Alexis realizó tratamientos con hormonas y piensa para más adelante en una cirugía mamaria, aunque dice que “va a esperar un poco” (no lo dice, pero sabe por qué). Por su parte Karen se ha realizado algunas cirugías aunque la genital no está en sus planes, “no me siento más o menos mujer por eso”. La charla deja lugares inconclusos. Guardan silencios que parecen querer decir algo. Se muestran como una pareja estable, unida por singulares lazos que pueden ser difíciles de comprender e imaginar para muchos. De ahí que en los tiempos que corren haya algunas preguntas inevitables.

En relación al futuro inmediato Karen definió: “Cuando solucionemos nuestros problemas económicos nos vamos a casar en Victoria. Y Alexis va más lejos aún: “Queremos ser padres y formar una familia. Pensamos en tener nuestros hijos por la vía natural”. Y Karen asiente. Este es el sueño que comparten. Un sueño que forma parte de la naturaleza humana, pero que por las historias de vida que confluyen para este desenlace se convierte en un anhelo sin antecedentes.

A pesar de tener sus estudios secundarios completos y experiencia en facturación hospitalaria, Alexis no ha podido conseguir trabajo. “Antes lo entendía, porque cuando presentaba un curriculum aparecía un nombre de mujer y esto generaba algún conflicto, pero ahora, con el documento rectificado, aún no consigo insertarme laboralmente”, explica Alexis.

Para Karen la situación es aún más compleja, desea terminar la escuela, situación que entiende no será fácil, en especial por tener que trabajar de noche para poder reunir el dinero del alquiler. Hoy, ambos buscan trabajo y han solicitado ayuda a la Municipalidad, y están a la espera de una respuesta.

Si bien la historia no es sencilla en una sociedad característicamente conservadora, como la de Victoria, ambos aseguran que de a poco las miradas de la comunidad van cambiando. “Antes, cuando entraba a un bar se me acercaba el mozo o el de seguridad y me invitaba a retirarme”, cuenta Karen, “pero ahora me aceptan”. Incluso dice que muchas personas se le acercan en busca de ayuda, le piden que le tramite pensiones, le acercan denuncias de violencia de género, y hasta un joven gay le pidió le ayude a presentar su situación ante sus padres. El futuro laboral de Karen puede estar cerca de las problemáticas sociales.

Expediente

Bruselario realizó una demanda por discriminación sobre dos boliches de la ciudad. Según informó a La Semana de Victoria, el expediente se encuentra en su etapa final, ya se elevó el dictamen de Inadi de Paraná para Buenos Aires, donde se espera el dictamen.

Fuente: Diario Uno de Entre Ríos