Según el relato de sus compañero, Oro se encontraba moviendo piedras cuando una pared del horno se desmoronó, provocando su caída al interior del mismo. La muerte fue instantánea.
La calera, propiedad de Carlos Romero, aparentemente no contaba con las habilitaciones correspondientes para operar. Además, testigos informaron que el fallecido no contaba con el equipo de seguridad necesario para realizar ese tipo de trabajo.
El lugar fue rápidamente asegurado por las autoridades, quienes intervinieron de inmediato. Personal de la Unidad Fiscal de Delitos Especiales, Policía Científica, Comisaría, Bomberos, Policía Minera y la División de Delitos Especiales llevaron a cabo las diligencias pertinentes. Se ordenó el levantamiento del cuerpo para su posterior autopsia y el Juez dispuso la clausura inmediata de la calera.
Las autoridades también inhabilitaron el horno para su funcionamiento y procedieron a bloquear los accesos al lugar.